¿Un país rehén de un grupito?
Cunde el pánico en la partidocracia ante la posibilidad de candidaturas a puestos electivos al margen de la clase política tradicional que ha gobernado República Dominicana desde 1966.
Juristas del poder y de poderosos, fundaciones de cúpulas empresariales, entre otros centinelas del régimen imperante, buscan afanosamente preservar el orden dominante y condenar al país a una especie de monarquía controlada por clanes que se han repartido el sistema de distribución y redistribución de riquezas desde hace ya seis décadas. Le temen como el diablo a la cruz a la participación de la gente del común en la vida pública local y nacional.
Es necesario reformar el sistema para que la ley de Partidos Políticos se convierta en ley de Participación Política, abriendo la posibilidad y medios para que la vida pública se parezca a la diversidad de criterios, condiciones, territorios y estratos que hoy existen en el país.
Como decía Bosch en 1962: República Dominicana es de todos los dominicanos, no de un grupo de dominicanos. Por eso ese grupo se hizo golpista.