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Un pedazo de papel

El cuento político dominicano parece un círculo vicioso con algunos momentos virtuosos, pero se dirige fuertemente a la repetición de los mismos verbos y sustantivos, en ese proceso inevitable de la historicidad.

Las expresiones populares van desde la deglución flagrante de un tiburón podrido a cogerle cariño al carguito, o a tomar de tontos a los dominicanos, ya es una costumbre retórica, de quien logró con artimañas o buena lid, ser presidente de la República Dominicana por siete ocasiones.

Constitución Dominicana

Constitución DominicanaFoto Externa

En ese vasto camino y legado, desfilaron famosos eslogan partidarios: el camino malo está cerrado, lo que diga Balaguer, la corrupción se detiene en la puerta de mi despacho, no voy a palacio a ensartar alfileres, sacrificarse por el país, por aquello del otoño memorioso y el sentimiento caudillista se arraigó en mucha gente aún equivocada, que piensa que un Mesías o un Dictador, solucionará los grandes problemas nacionales.

De todas estas frases, ha quedado como una sombra que persigue a cada presidente de la república, aquella que ha rezado: “la constitución es un pedazo de papel”.

Ese pedazo de papel vulnerado en todo momento por conveniencias, ha servido de óbice, para lograr o impedir la reelección presidencial a conveniencias, cosa que ha traído como consecuencia, la división irreparable y la formación de nuevos movimientos o parcelas políticas.

A esto, tristemente se le ha dado más peso, que a la violación constante de la constitución de la república en el accionar judicial y en las decisiones de estado, que han normado el quehacer político, las complicidades, nuevas leyes o la retaliación de las últimas décadas.

Ese pedazo de papel, queda cuestionado cada vez que se promueve una iniciativa y se convierte en ley, violando claramente la carta magna, como lo fue la gloriosa ley de partidos y tal cual lo muestran los más recientes adefesios juridicos: la ley 1-24 del DNI, ley mordaza, la ley del Sátrapa o el código penal que parece ser más delincuente que lo que condena. Pero sin alejarnos de las burlas electorales y los despropósitos contra constitucionales, los intentos de reelección, han sabido hacer uso cual papel higiénico electorero, de la Constitución de la República, con trajes hechos a la medida, para facilitar el camino de seguir en el reparto del botín de guerra, para los que en cada momento ostentaban el poder de manipular el erario.

Cogerle cariño al carguito, comerse un tiburón podrido, desarrollar constituciones traidoras del interés nacional, o a la medida de las aspiraciones mesiánicas, el colocar candados que humillan al oponente, pero que nos deja el libre tránsito a nosotros mismos, mientras tenemos el poder.

El utilizar la magia del lobismo con influyentes “poderosos” en tierra de Sam, para lograr una llamada telefónica, e impedir que el mismo ejercicio establecido en la constitución sea posible, una modificación totalmente legítima a la carta magna. En aquel momento ¿quien iba a creer que Danilo Medina no intentaría modificarla para habilitarse?.

La pragmática se impuso, la llamada intervencionista llegó, junto a esa odiosa intromisión, lo que permitió que la magia de Pompeo y las marchas de los “demócratas y patriotas locales”, así el chef del tiburón podrido, no pudo modificar la constitución para volver a habilitarse.

Ahora no sabemos si la modificación que aspira el presidente Abinader, será alguna otra especie marina, pues la mayoría se han ido agotando con las persecuciones de la corrupción, aunque faltan algunos rubros populares como: la morena, el erizo, la famosa y reconocida jaiba o la cariñosa tilapia, ya sin la patada voladora.

Con el precedente del partido morado gobernando por 20 años y que el predecesor Joaquín Balaguer gobernara por 12 y luego por un período manipulado a 10, si el presidente Luis Abinader intenta un tercer mandato, no sería nada extraño y hasta podría asumirlo como un reto histórico.

Empatar la marca Balaguerista de tres elecciones presidenciales sucesivas, es una meta que no logró en su momento el presidente Leonel Fernández y se le impidió el intento a Danilo Medina.

Pero ahora con escenarios muy distintos, se le abre una puerta grande al presidente Abinader, para olvidarse en este periodo de las reformas impopulares, y concentrarse en una única reforma, la que le permitiría, a pesar de los esfuerzos de impedirlo, realizar modificaciones necesarias en la constitución de la república y a la vez, habilitar a Danilo Medina y auto habilitarse, haciendo que la contienda electoral presidencial del próximo 2028 proyecte tres candidatos presidenciables: Danilo, Leonel y Luis.

Dos candidatos canibalizarían y con una sabia gestión de gobierno, permitirían al presidente Luis Abinader, utilizar ese mismo ímpetu competitivo, para que existan dos importantes flanqueadores para su tercer mandato sucesivo. La confrontación política inevitable, entre dos candidatos que en teoría formaban parte de la Alianza Rescate, pero que en el corazón de mucha gente, se sentía que nunca fueron reales aliados.

Pero si Luis Abinader insiste en mantener una posición anti popular, con una democracia secuestrada, estableciendo leyes que deterioran aún más su calidad de vida, y sin producir un divorcio creíble con los intereses de supra nacionales, entonces, sería muy cuesta arriba para el PRM con cualquier candidato, continuar en el poder más allá del 2028.

A pesar de los intentos que se hacen de echar a andar las aspiraciones de muchos candidatos a la presidencia en el PRM, y que los demás partidos intentan reorganizar sus fuerzas en este periodo de transición, a pesar de esto, lo que se percibe es, que el presidente Luis Abinader, no tuvo ni tiene una oposición solida y por lo tanto, podría utilizar la frase de Hipólito Mejía, cuando decía: todavía falta mucho por hacer.

Este enunciado es una realidad palpable, la mejor muestra es la gran abstención y el tema de legitimidad democrática. Aún está fresco lo dicho en la última visita que hiciera al país el ex presidente de España, Felipe González, cuando usando sus propias palabras dijo claramente: la democracia dominicana ha avanzado, pero todavía le falta mucho.

La pragmática política dominicana ha demostrado claramente, que lo que importa es llegar al poder y luego mantenerse a cualquier precio. Y en esto, me parece que el presidente Abinader ya logró su doctorado.

Ese presidente que se entendía había llegado por chepa y que era tan insípido como la tayota, ha logrado imponerse y sobre ponerse, a pesar de los denunciados huevos de su primera gestión de gobierno, ya ha impuesto con el humor que le caracteriza, la tayota como plato exquisito, en el menú de los que josean un nombramiento.

La mejor campaña política hacia Luis Abinader no la hizo el PRM, la hicieron todas las medias decisiones que tomó y que mantuvo al pueblo en vilo 24-7.

El presidente Luis Abinader sin la necesidad de la Semanal, estuvo cada día y cada hora, en la mente de cada dominicano que tuviera posesión de un celular. Quiéralo usted o no, el personaje más famoso en los últimos 4 años ha sido con creces el presidente Abinader.

El escenario político y jurídico que se le presenta a Luis Abinader en este nuevo mandato, le abre una puerta enorme, para enmendar cualquier debilidad o falla que haya mostrado en la política criminal, y al mismo tiempo para llevarse de encuentro la creencia compartida por muchos de la retaliación política.

El presidente de la república tiene todo en sus manos, un control cuasi total del acontecer nacional y su presupuesto. Los ayuntamientos, el congreso nacional, el poder ejecutivo, el Consejo Nacional de la Magistratura, los órganos constitucionales que elige ese congreso del PRM.

Es decir, si desea ejercer un liderazgo para el bien, el presidente Abinader tiene la oportunidad del siglo. Una oportunidad que difícilmente se le presente a un gobernante en todo el continente americano. Pero necesita hacerse acompañar de líderes para el bien.

La República dominicana merece una mejor suerte. Ojala que este nuevo mandato que comienza el 16 de agosto sirva de respiro a la grandes mayorías, y que todos los dominicanos comenzando por la maltratada y empobrecida Clase Media, pueda decir a viva voz: un aplauso al gobierno dominicano.