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Empezó Haina a Moler

Adicción a la comida basura

En consulta vemos con mucha frecuencia a pacientes que combinan varias sustancias, como el alcohol, cocaína, heroína; o también comportamientos adictivos sin sustancias, es decir, sexo, videojuegos y apuestas, generando una poliadicción, una combinación de varias conductas adictivas.

Aunque es muy poco común salirnos de las sustancias, en los últimos años se está trabajando para dar respuesta al tratamiento efectivo e integral a esas adicciones que no conllevan una sustancia, o que existe un policonsumo.

Un artículo publicado sobre el tema, "Adicción a la comida basura: un constructo controvertido" refiere que el concepto de adicción a la comida AC, fue acuñado por primera vez en el 1956 por Theron Randolph (Randolph, 1956); sin embargo en los últimos años, coincidiendo con la creación de la escala de evaluación Yale Food Adicction Scale (YFAS) (Gearhardt, Corbin, & Bromnell, 2009) es cuando realmente se ha observado un incremento significativo de publicaciones científicas, cuyo foco de estudio es esta nueva adicción (Salomone & Correa, 2013).

Es necesario aclarar que actualmente la adicción a la comida no está reconocida oficialmente como un trastorno de la conducta alimentaria, pero con los estudios realizados y los resultados obtenidos, al parecer no estamos muy distantes de dicho diagnóstico.

Sobre la base de que estamos hablando de una comida con poca cantidad de los nutrientes que el cuerpo necesita y con un alto contenido de grasas, azúcares, sal, químicos procesados, etc. Aparte, de que está asociada a problemas de salud como obesidad, diabetes, enfermedad cardíaca e incluso cáncer, alzhéimer, como si esto fuera poco, ahora es un claro potencial para crear una adicción.

¿Qué pasa a nivel cerebral cuando consumimos comida basura?

Con el abuso de la comida basura se produce alteración de la química cerebral por el alto contenido que contienen estos alimentos ya expuestos, por lo tanto liberan opioides y dopamina, las sustancias químicas que el cerebro libera cuando se consumen drogas como la cocaína y heroína. Al liberar las mismas sustancias, es la razón de sentir placer cuando comemos dicha comida, igual que pasa con las drogas.

En sentido general, todo aquello que nos genera placer tiene un alto porcentaje de producirnos una adicción en el futuro, por esto es tan importante ser consciente y promover un consumo responsable de ciertas comidas.

Un excelente ejemplo y probablemente adaptable es el movimiento “Mindful drinking” (consumo consciente), que no es más que una filosofía de autorreflexión, incluyendo la meditación para consumir de forma consciente alcohol, creando una contención alcohólica.

Es cierto que muchas veces por la prisa y el sobre estímulo que vivimos en el día a día, resulta complicado no ser tentados para consumir de forma puntual alguna comida basura. ¿Quién se puede resistir a este linchamiento mediático sobre el consumo de estas comidas que evidentemente son un veneno para todos y todas?

En el balance está muchas veces la solución. Aplicando también el término de consumo social, pero de forma ocasional, no un abuso.

Como bien dice aquel proverbio persa tan popular en nuestra cultura, "A nadie le amarga un dulce".

El consumo consciente de cualquier sustancia o la utilización de algunas actividades con un potencial adictivo, es fundamental para poder sobrevivir a tantos estímulos como sociedad. 

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