El recuerdo que tengo de mi abuelo, el presidente Antonio Guzmán

El recuerdo que tengo de mi abuelo, el Presidente Antonio Guzmán, es el del mejor familiar que se puede tener. Era un abuelo cariñoso, presente en mis momentos importantes y que me dedicaba tiempo para hacerme historias y cuentos de esas que les gustan a los niños.

Recuerdo que eran historias de unos mulos que tenía en sus fincas, uno llamado Cacú, de una vaca llamada Petronila y un toro llamado Dorado, entre otros personajes. Pienso que ahí empezó mi amor por el campo; además de que me llevaba a las fincas cada vez que podía.

También me permitía dormir con él aun siendo Presidente y eso lo aprecio ahora en su justa dimensión cuando sé lo ocupada que es la vida de un servidor público. También lo recuerdo como una persona generosa en extremo que se preocupaba siempre por los demás, por el hombre y mujeres del campo que trabajaban en la finca, por el personal de la casa o por el policía y el militar que le servía.

Para mí era simplemente mí abuelito, aquel que llamaba Buelito y él me decía Paponcho; después de su partida fue que aprendí a ver que además de eso era Presidente, que dejó un legado importante de transparencia y respeto a los derechos humanos por lo que me siento en el compromiso sagrado de cuidar con mis acciones cada día de mi vida.

Lo tengo siempre en mis oraciones y le pido a Dios que me ilumine para no fallarle nunca, más ahora que el Presidente Abinader me dio el privilegio de ser servidor público.

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