FE Y ACONTECER

“Has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu Señor”

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Cardenal Nicolás De Jesús López RodríguezSanto Domingo

a) Proverbios 31, 10-31. El verso 1 de este capítulo dice: “Máximas de Lemuel, rey de Masá, que le enseñó su madre”.

Considero muy acertado el comentario del P. Schökel en una nota a los primeros versos del mismo capítulo: “Mediante fi guras fi cticias o tal vez reales, una madre enseña sabiduría a su hijo. No se trata de dos personas comunes y corrientes, sino de una madre que enseña sabiamente a su hijo rey”. Esta madre, que podría ser la Sabiduría personifi cada por el autor, da a su hijo unas instrucciones que corresponden más a un rey ideal que real.

No hay que tomar muy en serio el consejo que aprueba la bebida y el licor para los pobres y oprimidos, con el fi n de que olviden sus penas y sufrimientos.

Sin conocer el consejo de esta madre, en muchos lugares patrones y políticos suelen emborrachar a los pobres para que “olviden sus penas” y no causen problemas, ¿estará Dios de acuerdo con eso? Todo lo contrario: necesitamos mostrar una conciencia lúcida que nos permita llenarnos más y más de la palabra de Dios, que es ante todo justicia y en solidaridad con nuestros semejantes nos unamos en la lucha por reclamar nuestros derechos.

El libro de los Proverbios termina con un poema acróstico dedicado a la mujer hacendosa o a la verdadera mujer, tal como era concebida por la sociedad oriental y judía de la época: dedicada completamente al hogar, a su administración y manejo. No se concebía que una mujer desempeñara trabajo o actividad alguna fuera de casa, porque eso sería una deshonra para su marido. ¿Cómo ayudarla a combinar su papel de madre y ama de casa con su necesaria presencia en el ámbito laboral? Sugiero a los queridos lectores que disfruten todo el capítulo 31 de los Proverbios que es una auténtica joya literaria. Es un bello canto a la mujer hacendosa.

b) San Mateo 25, 14-30. Pero vengamos al Evangelio en que Jesús nos enseña y deleita con su género didáctico preferido que es la parábola.

En domingos anteriores hemos comentado varias de ellas y en este domingo San Mateo nos ofrece la conocida como la parábola de los talentos, que sigue al Evangelio del domingo anterior que nos presenta a diez jóvenes, de las cuales cinco eran necias y cinco prudentes. Con ellas comparó Jesús el reino de los cielos del cual serán excluidos los carentes de previsión.

La parábola de los talentos invita también a la diligencia y a la fi delidad mientras se consuma el tiempo del juicio de Dios.

El punto central del relato está en la rendición de cuentas que deben dar al Señor los sirvientes a quienes encomendó sus bienes antes de marcharse de viaje. “Pasado mucho tiempo, dice Jesús, se presentó el señor de aquellos siervos para pedirles cuenta”.

El primero pasó el examen. Había recibido cinco talentos y logró otros cinco. El segundo recibió dos talentos y negociando consiguió otros dos.

Pero el tercero, a quien confi ó un talento, fue y lo enterró de modo que nada podía lograr.

¿Qué nos enseña Jesús con esta parábola? Sencillamente que se nos regala la vida para que la hagamos fructificar.

Los dos primeros sirvientes se dedicaron a trabajar con el dinero de su señor, tuvieron éxito y fueron premiados.

El tercero en cambio como fue demasiado precavido nada hizo y nada logró.

La lección es muy sencilla, los discípulos de Jesús tenemos que hacer fructifi car los bienes del reino durante el tiempo que se nos concede. Este tiempo es para San Mateo el tiempo de la Iglesia.

El que no hace fructifi car los dones recibidos, aunque sea con el pretexto de colocarlos en un lugar seguro, al fi n termina por perderlo todo. De igual manera, la comunidad eclesial debe estar alerta y vigilante para no caer en la comodidad y la rutina inútiles.

San Mateo, antes de entrar en el capítulo 26 y 27 narra el complot para matar a Jesús, la unción en Betania, la traición de Judas, la oración en el huerto, el arresto de Jesús y el proceso, sobre todo ante Pilato, en los versos del 31 al 45 del capítulo 26, presenta “El juicio de las naciones o juicio fi nal”.

La intención de este relato no es describir los acontecimientos fi nales, sino que trata de inculcar la preparación necesaria para superar con éxito la prueba fi nal. Y también pretende poner de relieve el signifi cado central de la fi gura de Jesús, el Hijo del hombre. Los que son recibidos en el reino son los que tuvieron amor misericordioso con el prójimo.

La sentencia definitiva se apoya, pues, en los motivos del servicio caritativo al prójimo necesitado.

El título de esta entrega recoge la rendición de cuenta de los siervos a su señor: “Muy bien, sirviente honrado y cumplidor: has sido fi el en lo poco… Entra en la fi esta de tu señor”.

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