MUCHACHOS CON DON BOSCO

¡Feliz Navidad!

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Juan Linares, SDBSanto Domingo

Nuevamente estamos en Navidad, en este tiempo maravilloso en el que Dios nos regala “su nacimiento”. Él es el Enmanuel, Dios-con-nosotros. En esta ocasión quiero desear, a todos, una Feliz Navidad con enfoque en Derechos Humanos, pues los Derechos Humanos son la grandeza del hombre, su dignidad. Cuando los Derechos Humanos sean una realidad entre nosotros podremos celebrar la gran fiesta de todos, porque ha nacido la Nueva Humanidad. Nuestro Dios se hizo Padre y realizó su primer gran milagro en la Creación, comprobó que todo era bueno, y en ella nos conformó “a su imagen y semejanza”. Su segundo gran milagro lo hizo al convertirse en el Dios-con-nosotros a través de la Encarnación de su Hijo, se hace uno de nosotros y se queda a vivir entre nosotros, concediéndonos la mayor dignidad que pudiésemos imaginar. Y el tercer gran milagro lo hizo y lo hace nuestro Dios, a través de su Espíritu, vivificando y llenándolo todo de su gracia, y tomando como morada dónde habitar permanentemente, nuestros corazones. Como consecuencia de esta gracia maravillosa de Dios, cuando nace un ser humano, nace el mismo Dios y la Navidad adquiere una dimensión universal, la tierra se convierte en un permanente Nacimiento. Los Derechos Humanos son los bienes que nos corresponden por la grandeza que Dios nos ha dado, Dios los ha colocado en lo interior de nuestras vidas, pues quiere que vivamos con la mayor calidad de vida. Los Derechos Humanos tienden al infinito, pues el Dios-con-nosotros, es el principal derecho de todos. En la Navidad nace Dios, nace la dignidad de la persona y con ella los Derechos Humanos que se convierten en el principal regalo para todos. Es por esto que la Navidad es mucho más que todo ese ambiente superficial y manipulado que se respira, en estos días, en nuestras calles, comercios, casas... La Navidad es una fiesta mucho más honda y gozosa que esas exterioridades de nuestra sociedad de consumo. Tenemos que descubrir el sentido profundo de la Navidad para que se convierta en el verdadero motivo de nuestra alegría. Pensemos que Dios para hacerse como nosotros, se ha hecho niño. El hecho de que Dios se haya hecho niño nos indica, claramente, cómo es Dios, cómo es su misterio. Contemplemos y adoremos a este Niño y acojamos, desde el fondo de nuestro ser, toda la ternura y amor de Dios. Si lo hacemos, entenderemos de dónde viene la verdadera alegría, la que debemos disfrutar en estos días de Navidad. Cuando dejamos nacer a Dios en cada uno de nosotros y en nuestra sociedad, cuando hacemos que cada uno de nuestros niños y niñas tenga una felicidad grande, estamos siendo las más bellas figuras de ese Nacimiento Grande, compuesto por toda la humanidad, donde se está haciendo realidad el anhelado Reino de Dios. En estos 25 años de Muchachos y Muchachas con Don Bosco, ¡les deseo a todos, de corazón, una Feliz Navidad!

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