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Las Sociales miércoles, 04 de diciembre de 2019

Crónica Ligera

¡Las expectativas nos llevan a la frustación del alma!

Ana Mercy Otáñez
amercy@gmail.com

Desde que tenemos uso de razón, crecemos bajo grandes expectativas sobre el mundo en el que nos desarrollamos. Son nuestros padres o tutores los que nos las imponen en la mayoría de los casos. De ahí, nace la  esperanza de esperar lo que podemos alcanzar o ver más allá de los que otros pueden ver. No hay un área de nuestra vida en que las expectativas creadas no hayan sido más altas que nuestra realidad. Es una condición del ser humano. Se vive en el amor, en lo personal y en lo profesional. Sin embargo, lo que más debe preocuparnos, es la alta concentración en el futuro, en lo que se espera, porque nadie se prepara para no alcanzar sus  sueños, entonces, cuando sucede lo contrario, caminamos voluntariamente hacia el fracaso.

En la vida

Desde hace décadas las historias que nos presentan los libros y los medios de comunicación nos conducen a desarrollar grandes ilusiones, al mostrarnos el personaje ideal, por ejemplo, el valiente profesional de la medicina, la modelo exitosa, el deportista admirado o el actor famoso; Es de ahí que nacen nuestras expectativas en la vida. Los hijos tienen sus esperanzas en sus progenitores, los padres en sus hijos, la mujer en el hombre, el amigo en la amiga,  y así hay una cadena de expectativas creadas en unos y en otros. Lo peor es que las mayoría de las expectativas son impuestas por la sociedad en la que vivimos, porque es desde pequeños que nos bombardean de cómo debería ser nuestra vida y nos obligan a cumplir un patrón cargado de esfuerzo que nada tiene que ver con lo queremos o sentimos.

              En el amor…

Creo, que no hay una persona que no haya basado sus sueños de amor en las expectativas del “príncipe azul”, desde el punto de vista femenino. Lo propio pasa en los hombres y las buenas proporciones de tallas en el cuerpo de la mujer. Es inevitable no tener expectativas acerca de algo o de alguien. ¿Cuantas relaciones o matrimonios se rompen porque uno u otro no llenó las expectativas creadas en el noviazgo? ¡Miles! Porque vamos al mismo, llenos de suposiciones acerca de lo que creemos que debería ser, justo en base a lo que nos han enseñado o hemos visto. Lo peor es que, muchas veces las expectativas que tenemos no concuerdan con la realidad que vivimos y al no poder realizarlas nos sentimos frustrados. Sin embargo, en el amor de pareja, no debemos idealizar a nuestro cónyuge, sino que debemos mirarlo y aceptarlo como es.

            Cuando duele…

A través de las expectativas no dejamos influir o influimos. La vamos ideando en un proceso automático en nuestra mente, de ahí nacen las expectativas sobre nosotros mismos, a veces se imponen las regalas de la sociedad, otras las del entorno. En determinado momento la frustración del alma llega cuando no se cumplen nuestros anhelos, afectándonos emocionalmente, formando así bloqueos mentales que nos impiden avanzar y aceptar nuestra realidad. Al esperar lo que no llega simplemente sufrimos y no vivimos nuestra realidad. ¡Viva bajo cero expectativas!