turismo
Respirar, soltar y conectar: el plan perfecto en Los Cacaos
Algunas de las atracciones turísticas que tiene el poblado son: Valle de Dios, Charco Dos Aguas, el balneario Los Reyitos, Los Charcos de Nizao, los Charcos de Calderón y las cascadas: la Culebra, El Tabernáculo La Piedra, La Taína y la Garganta del Diablo, entre otros.
Río mahomita, arroyo de montaña ubicado en el municipio de Los Cacaos
Los Cacaos es un municipio de la provincia San Cristóbal, que en los últimos años ha tenido un repunte en cuanto al ecoturismo en República Dominicana. Cuenta con numerosos atractivos naturales que son visitados por miles de dominicanos y extranjeros.
Los visitantes hacen de este destino un lugar para desconectarse del ruido de la ciudad y disfrutar de la naturaleza. A tan solo una hora y media de Santo Domingo, este municipio es un destino de turismo de montaña que destaca por sus ríos de aguas cristalinas, cascadas y charcos de color azul turquesa.
Algunas de las atracciones turísticas que tiene el poblado son: Valle de Dios, Charco Dos Aguas, el balneario Los Reyitos, Los Charcos de Nizao, los Charcos de Calderón y las cascadas: la Culebra, El Tabernáculo La Piedra, La Taína y la Garganta del Diablo, entre otros.
En medio de montañas y ríos, se encuentra uno de los secretos mejor guardados de Los Cacaos: Villa Clara, que pasó de ser un refugio familiar a convertirse en toda una experiencia turística. Es una propiedad ubicada justamente al lado del rio Mahomita, con acceso privado desde la misma.
Villa Clara
La historia de este lugar se remonta a más de tres décadas, cuando Clara Báez y sus hermanos adquirieron el terreno. Según relata la propia Báez, todo comenzó con un flechazo inmediato.
“Nos enamoramos del lugar y del río y decidimos hacer nuestras casas de retiro”, indicó. Cuenta que cada casa fue originalmente concebida como una casa familiar.
Sin embargo, hace unos 10 años, la familia decidió abrir las puertas al público, iniciando con plataformas digitales, lo que atrajo principalmente a visitantes internacionales.
Un grupo de periodistas pudo recorrer el lugar, y se observó un ambiente familiar y tranquilo, donde el descanso se combina con actividades como nadar en el río, explorar senderos, convivir con la comunidad o simplemente disfrutar del silencio.
También promueven el uso de guías turísticos locales, fortaleciendo la economía comunitaria, para acompañar a los turistas a las atracciones cercanas.
Facilidades
En medio del entorno natural, el proyecto cuenta con capacidad para alojar a unas 28 personas, distribuidas en casas y cabañas pensadas para distintos tipos de visitantes, desde parejas hasta familias o grupos, además de opciones para quienes prefieren acampar o disfrutar de un pasadía.
Las instalaciones combinan comodidad y sostenibilidad: cada espacio dispone de cocina equipada, energía respaldada, agua caliente, internet y sistemas de paneles solares. En las áreas comunes, los visitantes encuentran zonas de descanso con hamacas y facilidades para compartir, como espacios de BBQ.
El lugar se integra al paisaje con senderos de piedra, huertos, un estanque y áreas recreativas para niños, mientras que el uso de materiales reciclados —como la madera de samán en las mesas— refuerza su enfoque ecológico. Además, el espacio mantiene un ambiente familiar y abierto, incluso para quienes viajan con mascotas.
Rodeada de naturaleza virgen, este hospedaje se posiciona como una alternativa al turismo tradicional: un espacio donde el lujo no está en lo material, sino en la experiencia de vivir en armonía con el entorno.
Gastronomía
Uno de los pilares actuales del proyecto es la gastronomía. Ofrecen un menú variado, saludable y creativo.
La oferta incluye desde platos tradicionales dominicanos —como mangú, moro, carnes y pasteles en hoja— hasta opciones internacionales como pizzas, nachos y crepes.
El menú también contempla opciones vegetarianas, veganas y para personas con restricciones alimentarias (como celíacos), incluyendo platos con tofu, arroz integral y pastas sin ingredientes de origen animal.
Actualmente venden miel y café -de productores locales que tienen cooperativas- para beneficiar a la comunidad.

