realidad y fantasía 

Súplica

Estos días los dedicaremos en casa, a rogar por la paz y porque el Ser Supremo infunda sensatez en los culpables de semejante barbaridad.

Maria Cristina de Carias

Maria Cristina de CariasFuente externa

Los días de Semana Santa son días de reflexión, a pesar de que muchos por  moda  aprovechan para llenar las playas y pasar unos días de asueto entre las olas y el calor de la arena.

Es una semana dedicada a la pasión y muerte del Salvador de la humanidad. El tiempo se dividió en dos, después de ese acontecimiento. Aunque Jesús nació en lo que hoy en día llamamos el Oriente, sus enseñanzas irradiaron a todo el Occidente del mundo.

Hoy una profunda crisis sacude los lugares por donde anduvo Jesús. La guerra sacude, destruye y mata. Guerra sin sentido, donde muere gente ajena al conflicto, mientras los que la conciben y la provocan, permanecen a salvo, confortables en sus sillones de oficina.

Estos días los dedicaremos en casa, a rogar por la paz y porque el Ser Supremo infunda sensatez en los culpables de semejante barbaridad. El petróleo no puede ser la razón de una destrucción en donde mueren víctimas inocentes únicamente por la codicia. 

Estamos en el siglo XXI, y seguimos con la misma mentalidad de los hombres primitivos. ¿Que hemos aprendido, además de inventar armas cada vez más destructivas y sofisticadas?

Las enseñanzas de Jesús acerca del amor, la caridad y la justicia con nuestros semejantes se han echado en el saco del olvido, arrolladas por la codicia, el afán de poder y los bajos instintos que anidan en los seres humanos.

Nosotras vamos a suplicar por la paz, delante del supremo sacrificio del Redentor del Mundo, de todo el mundo, no del lugar de unos cuantos, sedientos de sangre y poder.

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