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Un enfoque espiritual de septiembre
Septiembre favorece meditaciones, rituales de limpieza energética, agradecimiento o encuentros que fortalecen la conexión con lo sagrado.
Septiembre favorece meditaciones, rituales de limpieza energética, agradecimiento o encuentros que fortalecen la conexión con lo sagrado.
En el calendario espiritual, septiembre está regido por festividades significativas en distintas culturas, es un mes de profundas resonancias. Ocupa el séptimo lugar desde el equinoccio de primavera, el año nuevo cósmico, de ahí su nombre.
El 22 marca el final del verano y el comienzo del otoño, el ciclo de cosecha; es la oportunidad de hacer un equilibrio interno, reflexionar sobre lo sembrado en nuestras vidas para nosotros mismos y la sociedad, agradecer los frutos, visibles e invisibles, que la vida nos proporciona.
Las celebraciones dedicadas a la virgen, por citar algunas, el 8 es el día de la natividad de María; el 24 la Virgen de la Merced, ambas aportan energía de compasión, pureza y guía maternal en el sendero de la transformación.
Sobresale, además, la figura de San Miguel, el arcángel guerrero que nos recuerda la importancia de la protección y la valentía para enfrentar nuestras sombras.
Septiembre favorece meditaciones, rituales de limpieza energética, agradecimiento o encuentros que fortalecen la conexión con lo sagrado.
Así, este mes se convierte en un portal para renovar la fe, invitándonos a celebrar el misterio que habita en cada nuevo comienzo, y a cultivar un mayor bien en nuestros ambientes, en la certeza de que: “la siembra es opcional, más la cosecha, obligatoria”.

