realidad y fantasía
Don Nene
En su velatorio se congregó una multitud que quería rendirle homenaje al gran amigo, al ingeniero serio y eficaz y al familiar querido y admirado.
Todo el mundo lo conocía por Nene, creo que mucha gente no sabía que se llamaba José María y ostentaba los sonoros apellidos: Carias Dominici.
Hijo de una numerosa familia, se distinguió entre sus hermanos por su simpatía, seriedad y afecto para con sus familiares y amigos. Fue el último roble en irse y todos sus parientes lo sintieron como habían sentido la ida de sus propios progenitores.
Era ingeniero y un trabajador incansable. La red de carreteras vecinales que construyó le dieron la vuelta a la isla. Pendiente siempre de su esposa e hijos, no descuidaba el rebaño de sobrinos que lo querían como algo propio. Sus cuentos y anécdotas de juventud llenaban de alegría y risas a su auditorio, los que no se cansaban de oírlo.
Aficionado al baseball, seguía con atención los partidos de su equipo favorito: los Yankees de Nueva York. Su mayor deleite fue ir a presenciar un partido. Tras su duro trabajo, se entretenía viendo las trasmisiones de su admirado equipo.
Amigo de sus amigos, conservó amistades que hizo en los primeros años de su niñez. Ra consecuente con ellos y se reunían para recordar viejos tiempos.
En su velatorio se congregó una multitud que quería rendirle homenaje al gran amigo, al ingeniero serio y eficaz y al familiar querido y admirado.
Descansa en paz, querido cuñado ¡Nunca te olvidaremos!

