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La Vida jueves, 24 de diciembre de 2020

Consejos que no debemos olvidar en Navidad

  • Consejos que no debemos olvidar en Navidad

    Cuatro voluntarios en una demostración sobre las pautas que hay que seguir a la hora de sentarse a la mesa y servir la comida y el vino en esta Navidad atípica. EFE/ Elvira Urquijo A.

Purificación León / EFE

Este año hay un invitado indeseado y, por más que se ha intentado librarse de él, sigue negándose a marcharse. Por su culpa, las celebraciones navideñas no podrán ser como antes. Estas son las recomendaciones de los especialistas para mantener a raya al intruso.

La mascarilla y la distancia de seguridad son dos de las principales medidas que las autoridades sanitarias recomiendan para prevenir el contagio de covid-19. Estas precauciones no se llevan del todo bien con los besos, los abrazos y los grandes banquetes tan propios de estas fechas. Por eso, este año hay que vivir la Navidad de una manera diferente.

“Si nos queremos reunir con personas a las que queremos, tenemos que quererlas lo suficiente como para respetar su salud y también su deseo de compartir o no con otras personas. Algunas tienen mucho miedo, otras lo han ido perdiendo y también las hay demasiado temerarias”, apunta María José Álvarez Pasquín, médica de familia del Centro de Salud Universitario Santa Hortensia de Madrid.

JABÓN, ALCOHOL Y ROLLO DE PAPEL PARA LAS MANOS EN EL BAÑO

“Ha habido muchos casos en los que, después de una reunión o fiesta, ocurre una desgracia familiar y eso lo queremos evitar a toda costa. Para ello, es fundamental el distanciamiento social en la medida de lo posible; ventilar varias veces al día; usar espacios abiertos, si se dispone de ellos, y utilizar mascarillas. Tampoco podemos olvidar el lavado de manos. Es recomendable tener jabón y alcohol en el baño y disponer de un rollo de papel para secarse en vez de toallas, especialmente para las visitas”, subraya.

En este sentido, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) recuerda que, en esta época del año, las reuniones se asocian con un mayor riesgo de transmisión del coronavirus, ya que suelen producirse en espacios interiores y poco ventilados debido a las bajas temperaturas.

“Comer y beber muy cerca de otras personas sin llevar mascarilla y con actitud relajada, que suele darse en un contexto festivo, añaden más riesgo de transmisión”, expone.

Este año, una preocupación recurrente en muchas familias es cuántas personas podrán reunirse para celebrar una comida o cena navideña o si es prudente invitar a familiares con los que no se convive.

“El problema es que siempre que se abren los círculos, se amplía el riesgo. Por eso se recomienda crear burbujas de contacto y tener paciencia”, subraya la doctora Álvarez Pasquín.

“Parece que las personas que han pasado la covid-19 adquieren inmunidad duradera, lo que es esperanzador. Pero la realidad es que esta es una enfermedad que apenas lleva un año en el mundo y de la que desconocemos muchos aspectos, por lo que hay que mantener una prudencia máxima”, puntualiza.

La doctora manifiesta que, en la mesa, es importante guardar la distancia de seguridad, sobre todo con los no convivientes, tratar de no alzar demasiado la voz y, por supuesto, utilizar platos, cubiertos, vasos y servilletas individuales. Otra de sus recomendaciones es “montar un restaurante” en casa , si se puede, separando mesas.

REDUCIR LAS VISITAS Y PRESCINDIR DE LOS ABRAZOS

Respetar la distancia de seguridad es especialmente importante cuando se trata de personas vulnerables, como los enfermos crónicos o los mayores.

En este sentido, la doctora Álvarez Pasquín destaca que el encuentro de abuelos y nietos es una circunstancia compleja. “Se pueden poner medidas, por ejemplo, fronteras que los niños no deben traspasar, como si fuera un juego”, aconseja.

Otra de sus recomendaciones es reducir las visitas y procurar no hacerlas coincidiendo con las comidas. “Eso no quita que luego nos podamos llevar a casa la maravillosa tortilla de la abuela o un plato de paella del abuelo para comer al día siguiente, aunque no sea lo más heterodoxo”, señala.

Además, durante estas fiestas tendremos que prescindir de los abrazos, según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Quedan varios meses en los que, lamentablemente, todo el mundo debería evitar los abrazos. Estamos aquí hablando de abrazos y de cuánto nos gustarían esos abrazos en estas fiestas, pero acercarnos tanto a otras personas en una situación de intenso contagio comunitario puede ser trágicamente peligroso”, advierte el doctor Michael Ryan, director ejecutivo del programa de emergencias sanitarias de la OMS.

Por esta vez, también deberíamos renunciar a algunas actividades que solíamos hacer en esta época del año, pero que implican aglomeraciones de personas, como acudir a reuniones con muchos amigos, a centros comerciales masificados, a mercadillos navideños, etc.

En su lugar, podemos optar por otras que implican menor riesgo. La doctora Álvarez Pasquín propone hacer manualidades en familia, pasear por el campo, visitar museos en grupos pequeños o, incluso, ir a algún concierto o al teatro.

“La mayoría son actividades que cumplen bien con las medidas de seguridad, en las que se puede mantener la distancia de seguridad y no hay que quitarse la mascarilla”, comenta.

Otra de las sugerencias de la especialista es hacer planes a contracorriente, por ejemplo, salir a desayunar en lugar de a comer o a cenar.

En definitiva, se trata de “limitar el tiempo, el espacio y mantener las distancias”, expone. “Por supuesto, la tecnología ayuda a mantener encuentros virtuales, aunque quizás ya todo el mundo esté un poco cansado de eso”, apunta.

Pero, aunque este haya sido un año muy duro y necesitemos un respiro, los días festivos no deben servirnos de excusa para bajar la guardia.

Durante el periodo navideño tendremos que hacer algunos sacrificios para salvaguardar lo más importante: nuestra salud y la de nuestros familiares.