Villa Mella
Residentes de Villa Mella piden mayor vigilancia y patrullaje del cuerpo policial
Algunos de los munícipes adjudican la delincuencia al consumo desenfrenado de sustancias prohibidas, calificando como la mayor causa del descontrol en la sociedad.
La delincuencia se apodera de Villa Mella, Santo Domingo Norte.
Residentes de varios sectores de Villa Mella denuncian que durante las noches perciben un escaso esfuerzo en el patrullaje policial, lo que ha generado un aumento en la delincuencia en el municipio de Santo Domingo Norte.
Durante un recorrido se observó cómo algunos colmados de la demarcación cerraron sus mostradores con hierros, dejando pequeños espacios para despachar la mercancía y así evitar ser asaltados.
Luis, un morador que se encontraba frente a su negocio, dijo que cuando residía en la Jacobo Majluta, desaprensivos entraron a su vivienda, despojándolo de electrodomésticos y dinero en efectivo.
“Se han medido dos veces en mi casa cuando vivía en la Jacobo; rompieron y me robaron muchas cosas, entre electrodomésticos y dinero. Ya no sabía cómo era que iba a proteger las cosas y era una inseguridad horrible, pero hasta donde vivo me han intentado atracar (en Guaricano)”, manifestó pidiendo a la Policía Nacional mejorar los servicios de patrullaje.
Otro que dijo no soportar la inseguridad del municipio es Miguel Ángel, quien dijo que en las noches teme transitar por las calles cercanas a su residencia por miedo a ser asaltado y despojado de sus pertenencias, debido a que solo ve la patrulla policial pasar pocas veces por el entorno.
“De noche no vienen y es cuando tienen que venir; no se puede caminar por ninguna parte de Villa Mella, estamos huérfanos de seguridad, a la policía se le olvida pasar y estamos expuestos a que los delincuentes hagan lo que quieran con nosotros”, detalló con molestia por la inseguridad que se vive.
En medio del recorrido se observaron varias patrullas policiales deteniendo ciudadanos que transitaban en motores, mientras los ciudadanos piden ese mismo acto durante las noches, diciendo que estos pasan “dos o tres veces”, quedando expuestos a la delincuencia.
“No se puede estar ni en frente de la casa porque fácilmente los tigueres atracan a uno tomando un poco de aire; esto no hay quien lo aguante ya, cada día la cosa está peor y nadie hace nada para que se mejore. Solo promesas de cambio, pero el cambio no se ve”, dijo Juan de la Cruz.
Algunos de los munícipes adjudican la delincuencia al consumo desenfrenado de sustancias prohibidas, calificando como la mayor causa del descontrol en la sociedad y en la juventud que se dedica a los actos de delincuencia.

