TIROTEO
Un tiroteo aún sin arrestos: El misterio que arropa el asesinato de Yeuri en el sector 27 de Febrero
La Policía Nacional busca a Leandro Ovalles Solano, de 28 años; Ademil Reyes Montero, de 23 años; y un individuo conocido únicamente como "(Li)"
Aún permanecen incrustados los restos del impacto de balas en varias viviendas del sector 27 de Febrero.
A dos días de la tragedia en el sector 27 de Febrero, persisten las huellas del horror, donde los impactos y restos de balas aún permanecen incrustados en las paredes de varias viviendas.
La madrugada del lunes 23 de marzo apagaron la vida de Yeuri Johansel Acosta, de 19 años, quien compartía con amigos.
Lo que inició como una celebración con música y bebidas terminó en tragedia tras una ráfaga de 17 disparos marcaron el fin de la fiesta aquella día.
Aquella madrugada la comunidad fue sorprendida mientras dormía, y hasta hoy permanece en silencio y al acecho, temerosa de que la violencia vuelva a quebrantar la paz de quienes residen en el populoso sector capitaleño.
Hasta estos momentos, la Policía Nacional informó que ha identificado a los presuntos autores de la balacera y posterior asesinato de Yeuri Johansel e investiga la circunstancia de los hechos.
Narración del hecho
Lo que inició como una fiesta rutinaria aquel domingo por la noche se convirtió en una tragedia en la que hasta el momento se desconocen las acciones que motivaron a los verdugos a cometer el delito. Pasada la 1:30 de la madrugada tuvo lugar el hecho.
Sector 27 de Febrero, en el Distrito Nacional, luego del tiroteo que terminó con la vida de Yeuri Johansel Acosta de 19 años.
“Era domingo. Los domingos la gente sale a beber y arrumbiar y estábamos tomando sanamente”, relata Juan, de 27 años, de apodo “El Deportado”, quien esa noche estuvo cerca del hoy occiso en aquella fiesta.
Cuenta que de un momento a otro, al sector 27 de Febrero llegó un automóvil de la marca Honda Civic de color blanco, se paró un momento y en segundos, de su interior se desmontaron dos verdugos e iniciaron la balacera que terminó de forma brusca la fiesta entre amigos del sector.
“Aquí frenó un Civic blanco como si fuera el fuego de Call of Duty y de ahí soltó saco de tiro con rifle de guerra. Mal contados fueron como 17”, expresa Juan.
“Gracias a Dios, al muchacho que mataron (Yeuri Johansel Acosta) solo le dio uno o dos tiros y no mataron a más gente, porque aquí había mucha gente en la calle a esa hora”, expresó consternado el joven.
Indicó que cuando el reloj marcó las 6:00 de la mañana ya habían declarado la muerte del joven Acosta.
“El Deportado” describe la tragedia como un abuso, debido a que los que estaban en la calle no esperaban que esto sucediera.
“Fue un abuso, porque si andas buscando a una gente, este no era el lugar para hacer eso y más a ese chamaquito. Venir con un rifle de guerra a matar a un chamaquito es un abuso”, dijo.
Sin arrestos, pero bajo investigación
Este miércoles, la Policía Nacional informó que identificó a los agresores del hecho ocurrido en el sector 27 de Febrero que cobró la vida de Yeuri Johansel Acosta, de 19 años.
De acuerdo con las autoridades, las personas que dispararon contra el grupo la madrugada del pasado 23 de marzo fueron identificadas como Leandro Ovalles Solano, de 28 años; Ademil Reyes Montero, de 23 años; y un individuo conocido únicamente como “(Li) o Compañero”, quienes son activamente buscados por su vinculación al hecho.
El altercado se produjo presuntamente motivado por “conflictos interdelincuenciales”, dice la Policía.
Las autoridades exhortaron a los prófugos a entregarse por la vía que consideren pertinente, mientras continúan las labores de búsqueda y captura para ponerlos a disposición del Ministerio Público.
Según el informe preliminar, el hecho se produjo mientras el hoy occiso se encontraba compartiendo con varias personas en la vía pública, momento en el cual fue atacado a tiros por varios individuos que se desplazaban en un vehículo marca Honda Civic, blanco, el cual ya fue recuperado.
Yeuri Johansel Acosta falleció a causa de múltiples heridas de proyectil de arma de fuego en distintas partes del cuerpo, incluyendo tórax, brazo derecho y cabeza, conforme al diagnóstico médico emitido por el centro de salud donde fue atendido.

