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La Reforma Fiscal vuelve sobre el tapete

Cuando Magín Díaz fue llamado a dirigir el Ministerio de Hacienda –fusionado con el de Economía y Desarrollo–, la generalidad del liderazgo empresarial, de los trabajadores, de la sociedad civil, analistas, la mayoría de la gente, entendió que el reputado economista había sido nombrado para negociar, socializar, impulsar una reforma fiscal.

Sin embargo, el ministro y ni el presidente Luis Abinader han anunciado que tengan un proyecto de reforma fiscal en carpeta, pero se asegura que la misma deberá realizarse “más tarde o más temprano” y los expertos aseguran que mientras más alejado sea de los procesos electorales, es más factible.

Este lunes en La Semanal, el presidente Abinader dijo que no está en programa presentar un proyecto de reforma fiscal en enero próximo, como se rumora profusamente en circulos empresariales, de la sociedad civil y de medios de comunicación.

La realidad económica del Estado –un déficit anual que ronda el 3,2% del PIB, demandas sociales de inversiones públicas, los vaivenes de la economía mundial, la inversión en asistencia social, entre otros factores, compiten con una presión tributaria estancada– es compleja, aunque manejable, con sus precariedades propias, no así en ‘bancarrota’, como han llegado a proclamar sectores de la oposición política.

El FMI alentó al gobierno, en su último informe de noviembre pasado, a propiciar una reforma fiscal para lograr mayores ingresos, incrementar la factura de energía eléctrica y desmontar varios subsidios y exenciones.

Estos movimientos económicos tienen un alto impacto social y, por tanto, Abinader se ha manejado con cautela sobre la situación. En julio de este año, dijo que la economía se encontraba en un estado de “desaceleración” en relación al crecimiento que marca un historial –con excepción del año de la pandemia– alrededor de un 5 por ciento. 

Para el 2025 se proyecta un crecimiento entre 2,2 y 2,5 del PIB, una inflación bajo control de 3.84 % –dentro del rango meta de 4.0– y una tasa de cambio en los niveles proyectados para el año, promediando 64 pesos por dólar.

Abinader ha apoyado su política económica, principalmente, en los crecientes índices de ingreso de divisas del país –poco más de 46 mil millones de dólares para 2025–, basado en incrementos en las remesas, el turismo, las exportaciones y la inversión extranjera.

La versión que circula dice que expertos del gobierno y del sector privado, analizan un borrador de proyecto de reforma fiscal que plantea lograr, en un tramo inicial, una recaudación de unos 80 mil millones de pesos para llegar, en un proceso paulatino a la reducción definitiva del déficit presupuestario.

propuesta en concreto 

El tema ha vuelto a la palestra luego que el pasado fin de semana el presidente de la influyente Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago (ACIS), Marcos Santana, propuso de manera pública un “pacto fiscal integrado, moderno y responsable” que garantice un Estado financieramente fuerte y sostenible.

 “Este pacto debe ampliar la base tributaria sin afectar la productividad, promover la formalidad y asegurar que cada ciudadano contribuya conforme a su capacidad real”, agregó.

Mientras empresarios y otros sectores, contextes con la necesidad de una reforma, abogan porque esta sea paulatina hasta llegar a los niveles de zanjar el déficit presupuestario pero que “no afecte” de manera brusca sus proyecciones de crecimiento, la oposición política hace esfuerzos por endilgar al oficialismo ineptitud en el manejo de la economía nacional, presiona por una mayor inversión y no se atreven a proponer reducción de empleomanía y/o la suspensión eventual de programas de asistencia social, en las diferentes modalidades que llega la ayuda del gobierno a las clases más pobres de la nación.

magín apuesta a la reforma

Magín Díaz, desde su llegada al Ministerio de Hacienda –el 15 de julio de 2025– ha contactado a representantes de los principales sectores de la empresa privada, trabajadores, profesionales de diferentes estamentos de la sociedad nacional, acrecentando la idea de que se estaría preparando una suerte de proyecto, para lograr mayores ingresos para el Estado a fin de disminuir, hasta lograr eliminar, el déficit fiscal que ronda los 280,000 millones de pesos anual.

Antes del fallido proyecto del año pasado, durante su discusión, después y hoy, Magín ha reiterado la posición de que se requiere una reforma fiscal que debe ser consensuada para que se produzca no a propósito de una crisis. 

Ha sostenido que una reforma debe sincerar la realidad económica, del objetivo del presupuesto gubernamental anual, de los ingresos vs. los gastos, de los déficits, de las demandas de más inversión, que sea “progresiva y sensata” y que no hay una fecha específica para proponerla.