DESDE LA ÚLTIMA BUTACA
A Good Lawyer’s Wife
DDiatribas e irreverencias abren rumbos íntimos (y a la vez inexpugnables) en la vida de un matrimonio rutinario.
“A Good Lawyer´s Wife” puede resultar escandalosa, tanto por su sinceridad, como por la magnitud de su desenlace. Sin embargo, esto no la minimiza como obra de arte.
Estamos en presencia de una puesta en escena elegante, donde la dirección de actores no solo se inspira en la calidad interpretativa, sino en los rasgos, conductas, avatares y movimientos de los personajes. Los pasos cadenciosos, los gestos imperceptibles, las posiciones frente a la cámara y hasta los detalles en el vestir denotan la presencia de un director que no solo se esmera en reproducir la interiorización de sus protagonistas, sino también del ambiente externo como tributo a aquellas memorables jornadas donde los realizadores no descuidaban sus obras con simplezas emotivas.
No crea el espectador que se encuentra frente a un melodrama a secas. El filme es la antítesis de tal propósito. No posee atisbos de romanticismo, ni aires de tragedia dramática. En ella cabe de todo, aunque en apariencia. el sexo es el único vínculo que produce estabilidad sentimental. Es un sexo que no conlleva pasión, ni plenitud. Im Sang-so lanza pedradas a las falsas apariencias.
La protagonista es incapaz de llegar al orgasmo con su marido porque este padece de eyaculación precoz, incluso con su amante. Y ella, además de sostener otras aventuras, debe consolarse a solas por la escasa pericia sexual del abogado.
Por cierto, muchos aplausos para el protagonista, Hwang Jung-min, sin dudas, devenido en el alter ego del director, a quien acompaña en varias de sus cintas.
Este es un producto de mucha hondura conceptual donde el melodrama se convierte en una daga contra una clase media altanera y aburrida que mira con desprecio a los sectores populares. Además, es sórdida en el sentido cultural de la palabra. Trasciende “lo maldito” para convertirse, dentro de su género, en una propuesta apreciable.
El guión sabe llenar la narrativa cinematográfica con los antivalores de una familia en llamas.
Im Sang-soo sabe mezclar drama con humor negro para recorrer insalvables abismos afectivos.
Ficha técnica
País: Corea del Sur. Año: 2003. Dirección y guion: Im Sang-soo. Duración: 105 minutos. Reparto: Mun So-ri, Kim In-mun, Hwang Jeong-min, Yun Yeo-jeong y Bong Tae-guy. Sinopsis: El matrimonio entre un abogado y una ex bailarina cae en la rutina. Para tratar de salvarlo, la pareja adopta a un niño. Ambos sostienen relaciones extramatrimoniales mientras el niño es raptado por un accidentado motorista pueblerino.

