TEATRO
El teatro de calle sobrevive
“LAS CALLES DE NUESTRO PAÍS ESTÁN ÁVIDAS DE ACTIVIDAD ESCÉNICA”, DICEN EXPERTOS
SANTO DOMINGO.- Las primeras culturas llegaron al teatro a través de ceremonias religiosas. La famosa escena griega, precursora del teatro en occidente, comenzó su camino hacia la inmortalidad con el baile ceremonial conocido como ditirambo. El acto en el que la gente se embriagaba y representaba la manifestación de Dionisio, dios griego del vino, servía para que el pueblo se reuniera a divertirse de manera colectiva. Mucho más adelante, en la Edad Media, los juglares viajaban por algunos reinados de Europa cantando y recreando historias. Su trabajo era el de animar a la plebe a cambio de un pequeño beneficio económico. Algunos de esos juglares fueron los que decidieron no entrar en los edificios que comenzaron a construirse para encerrar la teatralidad entre cuatro paredes. No quisieron limitar su trabajo a las tablas de un escenario. Prefirieron formar parte de la dinámica de la comunidad, estar entre la gente, en la calle. Son los antecesores de quienes ahora dan vida a vistosos personajes en las vías de Madrid, Bogota, Londres, Buenos Aires o Paris. El Teatro de Calle es una actividad que viste de arte y cultura a las urbes que le permiten manifestarse. Es una herramienta viva con la que se combate la monotonía de la ciudad. Guillermo Liriano es uno de esos duendes que se encaraman en unos zancos para divertir a la gente. Desde las alturas ha interpretado todo tipo de personajes, incluyendo al carnavalesco Califé. La Zona Colonial a toda su anchura le ha servido como escenario. Las ocurrencias del duende gigante llaman la atención de turistas y criollos. Cuando Liriano se apea de los zancos toma nuevas formas. Puede aparecerse como una estatua viviente o como un clown. A veces es un mimo capaz de recrear todo un mundo fantástico con acciones físicas. Si el estado de ánimo del público requiere algo más atractivo, el artista toma una botella con combustible, una encendedora y empieza a llenar el aire con fuego emitido por su boca. Es un teatrista de la calle. Sabe manejar el lenguaje de las salas de teatro convencionales, pero prefiere la emoción que causa reinventar un espectáculo frente al público, interactuar, “sacar de abajo”. Liriano cree que en este país se debe sacar la cultura y la historia de los museos. Vota porque el pueblo sea invadido con teatro, con música, con cultura. “Las calles de nuestro país están ávidas de actividad escénica. El carnaval es el único momento del año en el que se puede apreciar la enorme riqueza dramática de nuestro pueblo”, explica el joven artista. A mano pelá Las calles de Santo Domingo no presentan ningún tipo de atractivo cultural durante meses. Fueron los productores de películas criollas, y no las autoridades de cultura, los que tomaron la iniciativa de utilizar el teatro para promover sus cintas y dar colorido a las principales avenidas de aquí. Como explica Guillermo Liriano, muchos reconocidos teatristas de la capital han intentado animar las esquinas y las calles de la Zona Colonial pero no han conseguido mantener sus presentaciones por mucho tiempo ya que no reciben ningún tipo de respaldo de las autoridades. Y preparar un espectáculo de calle o de sala requiere una inversión que los contadores de historias no siempre pueden hacer. NaturalezaEl escenario donde se presenta un actor o actriz determina las habilidades que el mismo necesita desarrollar para poder llegar al público. En el caso del teatro callejero, estos deben contar con una buena resistencia física, voz potente y facilidades para la improvisación. Dependiendo de la respuesta del público, puede modificarse todo el show. En el teatro de calle el vestuario, los gestos y las acciones físicas se llevan al grado máximo de vistosidad para cumplir con un primer objetivo, llamar la atención. Del talento del artista depende el entretenimiento. LOS ZANCOSEstatuas vivientes, pantomima, zancos y malabarismos constituyen los recursos más utilizados por los teatreros de la calle. De todos estos, los zancos poseen el mayor atractivo porque pueden enriquecerse con elementos de las otras técnicas. Estas herramientas, por lo regular hechas de madera y cubiertas de colcha en la parte superior, eran utilizadas por antiguos pastores europeos para visualizar el ganado desde lejos, cuenta la Revista de Folklore, de España. Si algún animal se extraviaba en terreno pedregoso o pantanoso, los campesinos recurrían a los zancos para librar los obstáculos y seguir a los animales. Pobladores de antiguas comunidades de Japón se montaban sobre los artefactos para andar los caminos cubiertos por la nieve de invierno. Y en Kent, Inglaterra, un grupo de zanqueros se encargaba de podar los árboles y recoger las frutas del pueblo. Los historiadores estiman que los primeros zancos fueron construidos en 1130, en Francia. Los zanqueros acostumbran disfrazarse de personajes fantásticos o legendarios, como Goliat, Guliver, Polifemo o Califé, en el caso dominicano. UNA EMPRESACIRCOOPAN:Un grupo de jóvenes, capitaneados por Guillermo Liriano, decidió en el 2003 comenzar una sociedad de artistas de la calle: Circoopan. El grupo se dedica exclusivamente a la animación de actividades, promoción de productos y montaje de espectáculos teatrales. Los artistas se trasladan a cualquier punto del país donde la teatralidad sea requerida. En el equipo hay zanqueros, estatuas vivientes, enanos, mimos, escupidores de fuego. Liriano también se dedica a enseñar la técnica de construir y montar zancos a niños del barrio Santa Bárbara, en el parque Bartolomé de Las Casas, Zona Colonial. circoopan.blogspot. com

