REPORTAJE

Paradas rumbo al norte

ACTIVIDAD COMERCIAL DIVERSA EN LAS CARRETERAS.

Los estantes en madera repletos de frutas, vegetales y otros productos adornan la autopista Duarte hacia el sur y el norte, igualmente los grandes locales con letreros llamativos que motivan a una parada breve. En un viaje donde la aventura es la protagonista, es obligatorio conocer la ruta que te lleva por las paradas tradicionales en la carretera que une y comunica dos regiones con cultura sabor y color. Los viajeros varían en sexo, nacionalidad, posición económica y funciones de trabajo, pero mantienen en común el deseo que los mueve a detenerse en la vía para disfrutar de alguno de los servicios de los más de 50 establecimientos comerciales, entre organizados e improvisados, rumbo al norte y especializados en algo típico de su zona. Del sur al norte Turey “Calidad Turey de principio a fin”, reza el logo de la primera parada rumbo al norte, subien- do desde San Cristóbal. El establecimiento de productos lácteos consta de un comedor de comida criolla y un área de autoservicio completa de quesos, yogurt, comida criolla, jugos naturales, dulces típicos y productos para calmar el hambre y la sed de los viajeros. Anazario López, junto a su esposa Brígida de López, han sabido mantener el negocio bajo firmes principios y administración, que lo han hecho famoso. “Nos mantenemos porque se vende lo que nosotros mismos producimos, si no estuviéramos cerrados”, asegura Anazario López. Turey, del vocablo indígena que quiere decir cielo, ubicado en el kilómetro 58 de Villa Altagracia, La Cumbre, en sus inicios era un lugar pequeño que vendía en tramos, ahora hay autoservicio. “Esto empezó como un ventorrillo de frutas, vendían toronjas y mandarinas”, y ha evolucionado al 100 por ciento. Jacaranda Una parada que es tradición cuya especialidad es el chivo y el sándwich. Desde sus orígenes ha modificado su estructura y ha aumentado la cantidad de empleados, Jacaranda viene de un árbol de madera preciosa cuyo fruto es una leguminosa que en los meses de abril y mayo cambia sus hojas y flores. Esta plaza logró posicionarse en la mente de los consumidores por la diversidad de servicios y atractivos. Julio Antonio Mejía, un cliente de la famosa parada de Bonao, dice que esta es “una de la paradas más higiénicas confirmado por el Ministerio de Turismo, único lugar abierto para que el cliente pueda ver la elaboración”. A la semana reciben más de seis mil clientes, los productos de repostería se preparan ahí mismo y son muy buscados por los clientes. “PARADITAS” ESPECIALIZADAS Miguelina. Es diferente y especial ya que se especializa en postres y dulces, elaborados por ellos mismos. Ubicada en Bonao, cuenta con un comedor al aire libre y un menú de almuerzo. Resalta de este negocio la variedad de dulces criollos y productos internacionales, y la reiterada recomendación de sus clientes. Puestos de frutas. Juan Soriano, que tiene el suyo en Maimón, cambió la mesa que tenía por un espacio en madera más confortable y cómodo. Según la temporada varían los frutos que decoran las mesetas. Ahora hay limones, mangos... “Don Mamajuna”. Juan Ramón de la Rosa vende “mamajuana” y medicinas naturales. Unas 114 raíces, pulpo, lambí, ostiones, mejillones, cola de tiburón y otros ingredientes marinos. Tiene nueve años en la comercialización de esta bebida, y aunque no es oriundo de Maimón, allí ha permanecido junto a su esposa, Digna Arrieto. Bonao: la ‘ciudad parada’ Juguetes, tienda de accesorios, artesanías, panadería, cafetería, menú abierto, panadería y repostería. Todo en uno. Los hacen diferentes el queso de hoja y el yogurt. Con comedor, amplio y variado menú, hablamos de Industrias Taveras. “Tenemos todo lo que necesita una persona en la autopista”, afirma Joel Báez, supervisor. Tiene 40 empleados y han evolucionado mucho desde sus inicios. Al principio era un negocio de mostrador y ahora hay más comodidad y autoservicio. Tiene 31 años ofreciendo un menú con “la bandera” e ingredientes naturales, además de mondongo, sopas, jugos... Plaza Sabana del Puerto Consultorios, farmacia, oficinas de abogados, baber shop, car wash, centro de comida y supermercado integran la Plaza Sabana del Puerto. Después de 17 años, la venta depende de la temporada, la comida tiene mucha acogida. Su administradora, Rosa Sánchez, señala que su bufé no cambia el sabor. Con especialidad en carne de cerdo frita y sus ya famosos jugos de ajíes. Esta empresa de la familia García Sánchez ya no es “la paradita”, al contrario, ha evolucionado, innovado e impulsado su servicio al cliente. Parada Los Pinos Veinte años de perfeccionamiento ha tenido Los Pinos, en San Francisco de Macorís. Es ideal porque se localiza en el centro del Cibao, expresa su administrador Alejandro Morillo, quien agrega que es un punto estratégico a favor de los que bajan de la capital. Tiene vista a Loma Miranda. El chicharrón y el cerdo asado de esta zona es lo que tiene más demanda en esta parada que empezó en un furgón de 20 pies. Tiene también varias áreas de ocio, un billar, car wash, estación de combustible y un rancho típico. Hacia la costa: La Tinaja Desde 1973 opera esta parada célebre del Cibao. Era más pequeña y sufrió una remodelación en el año 2009. Ahora cuenta con ampliación en la infraestructura y en los servicios. Su servicio especial es la carne salada y el pollo horneado. Hay artículos para viajeros, elementos comestibles, una tienda de artesanía y un rancho típico. Ubicada en la autopista Joaquín Balaguer, sector Ingenio Arriba de Santiago, la cantidad de personas que visitan el local es variada, casi 200 antes de las 10 de la mañana, dicen sus propietarios. La afluencia de visitantes aumenta los fines de se- mana y un horario de 6 a 11 de la noche. Parada El Túnel Era una caseta de cana cuando pasaba el ferrocarril, y cuando crearon el túnel fueron cambiando poco a poco. La evolución ha sido tal que el repunte de turistas en los últimos años ha sido notable. El Túnel tiene una asociación con JAICA, entidad de colaboración japonesa que impulsa el turismo de la zona. Antes solo vendían productos locales, ahora los hay nacionales e importados. Ofertan el chocolate orgánico producido en Altamira y una variedad de alimentos cocinados a la criolla. “Esto es una comida sin químicos”, dice Sonia Vélez, oriunda de Altamira de 53 años de los que lleva 34 administrando el parador que está recubierto por la información de los diferentes municipios de Puerto Plata y poblado de viajeros que se detiene a comprar algo para llevar. Según las declaraciones de sus propietarios reciben los domingos hasta cinco mil personas y a diario unos mil clientes.

Tags relacionados