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El general Adán Cáceres y su presunta red

Seis personas han sido detenidas en la “Operación Coral”, otro operativo de la nueva Procuraduría contra la corrupción administrativa.

Coral viene siendo como hija de la “Operación Pulpo”... que algún día la Procuraduría deberá explicarnos lo de Pulpo, Caracol y ahora Coral. Parece que a los magistrados les fascina nadar entre la corrupción. Vieron, un chiste finísimo.

Fuera de relajo, nos dimos una leidita de la vida marina y encontramos que el pulpo se come al caracol y que los corales protegen al pulpo. Ja…

La Procuraduría ha adelantado que Operación Pulpo es la madre desde donde parten todas sus investigaciones. Y que ahora mismo tiene cientos de casos abiertos de corrupción. O sea… siéntese y acomódese que fácilmente nos pasamos los 4 años de Abinader destapando cajitas de corrupción.

La ficha clave de esta nueva operación es Adán Cáceres Silvestre, un mayor general activo. Y el jefe de seguridad de Danilo Medina durante muchísimo tiempo. Si usted no tiene idea de quién imagínese una foto o vídeo cualquiera de Danilo Medina… él es el que sale detrás, siempre. Un hombre serieson, que no se reía y que hasta bonitoso se veía.

Los fiscales que lo investigaron dicen que aprovechó sus funciones, cercanía y apoyo irrestricto del principal ejecutivo del país, o sea, de Danilo, para cometer una serie de acciones que son tipos penales graves.

La Procuraduría ha dicho que el militar dirigió un entramado de corrupción que funcionaba de varias maneras: aquí les explicamos las principales.

La principal es que supuestamente nombraba policías y militares en el Cuerpo de Seguridad Presidencial, que le ponía salarios altísimos y que a cambio tenían que darle hasta el 80% del salario cada vez que cobraban.

Eso también lo hacía en el Cestur, el Cuerpo Especializado de Seguridad Turística.

Otra modalidad era con dos empresas llamadas Único Real State e Inversiones SRL y también con la Asociación Campesina Madre Tierra.

Por ejemplo, la Procuraduría dice la asociación recibía dinero de algunas instituciones castrenses por concepto de ‘compras de huevos’, ‘compras de ganado’, y otros depósitos sin concepto.

El asunto es que ese dinero que supuestamente le pagaban no era registrado en los sistemas contables de las instituciones. Como prueba los fiscales señalan el caso del entonces presidente de la Dirección de Control de Drogas, Félix Alburquerque Comprés, al que señalan como parte “de la coalición de funcionarios”.

Otro general que suena en este caso es actual director del Cestur, Juan Carlos Torres Robiou, que le alquiló un apartamento en Las Terrenas a un militar subordinado a él por 3 mil dólares mensuales.

El tema con el inmueble es que, supuestamente, en realidad pertenece a la red del mayor general Cáceres Silvestre.

Otra de las acusaciones en contra del mayor general es que desviaron fondos que eran para gastos de operaciones de inteligencia, combustibles, distribuciones de raciones alimenticias y viáticos presentando gastos ficticios para estafar al Estado dominicano.

También se les acusa de falsificar sellos de distintas instituciones públicas como la Contraloría General de la República para darle apariencia licita a las operaciones que buscaban distraer los fondos del Estado.

Como remate la Procuraduría dice que tienen y utilizan de manera directa bienes que les permitían tener un estilo de vida propio del crimen organizado.

Y ya que de crimen organizado se habla…

La Procuraduría dice que usaron organizaciones religiosas como escudo, en una maniobra propia del crimen organizado, que busca disfrazar operaciones de lavado de activos millonarias, a través de objetivos nobles, y aquí viene lo mejor…

“Manifestaciones que se repiten la Italia marcada por la mafia, como la Colombia golpeada por el narcotráfico y el México de hoy que libra una batalla contra el crimen organizado”.

Padre amado.

Los fiscales dicen que el grupo de acusados creó un entramado militar-policial, societario y religioso para granjearse una aceptación social “a través de dadivas que no representaban cantidades de mayor importancia frente a los al menos tres mil millones” que obtuvo el entramado.

O sea, 3 mil millones de pesos…

La Procuraduría dice que por las funciones y vínculos de Adán Cáceres con el primer ejecutivo de la nación, otra vez Danilo, el entramado tenía una absoluta impunidad para poder mover cientos de millones de pesos por medio de sociedades que recibían de oficiales y civiles sin solvencia económica justificada o razonable, transacciones millonarias.

Con cada operación que hace la Procuraduría se lleva a una gente cercana a Danilo Medina. Si esto sigue así el circulo terminará cerrándose pronto…