Reflexiones del director
El día que comenzamos a quitarle el polvo a 136 años de historia
Cuando hace dos años comenzamos a coquetear con la inteligencia artificial, más de uno en la Redacción parecía santiguarse ante lo que podía venir.
Eran miedos lógicos, y así lo entendíamos, porque se extendía la percepción de que las máquinas nos iban a comer el trabajo, que el periodista podría convertirse en un robot con corbata.
En fin, tantas cosas que cualquiera puede pensar cuando algo nuevo toca la puerta.
Pero como la valentía también es saber cuándo lanzarse al agua, en el Listín decidimos poner a prueba qué tan capaces somos para coexistir con estas palancas tecnológicas.
Y se los digo con el corazón en la mano: nos fue mejor de lo que imaginábamos.
El asunto es que teníamos un problemón que nos dolía en el alma informativa. Archivos con 136 años de historia dominicana —nada menos— guardados en forma disgregada en papel, en estantes, esperando que alguien los fuera a buscar como quien va a una biblioteca antigua.
Horas y hasta días perdidos revisando periódicos viejos para poder contextualizar una noticia.
Siendo un contenido propio, valiosísimo, diríamos que hasta curado, en la práctica se asemejaba a un cuerpo inerte, para no llamarlo muerto, porque sacarlo a flote requería un ejército de periodistas leyendo y releyendo.
En esa brega nos dimos cuenta e hicimos conciencia de que en una época donde la información vuela y las mentiras también, un periódico no puede darse el lujo de ser lento.
Por eso, cuando Google y la Sociedad Interamericana de Prensa nos ofrecieron la oportunidad de postular para un programa de innovación, ni lo pensamos dos veces.
Nos metimos al AI Product Lab con todo, y con la bendición de los tecnólogos, recibimos recursos, formación y un acompañamiento que nos cambió el chip.
¿Y qué pasó? Pues que 45 medios de comunicación de América Latina comenzaron el programa y solo 21 accedieron a su fase final, la de recibir fondos para desarrollar sus ideas. De ese último grupo, el nuestro fue reconocido entre los tres más relevantes.
Palabras mayores, pero se los digo sin vanagloria: eso nos llenó de orgullo y, sobre todo, de confianza para seguir trillando este camino.
Así nació HistorIALD, la herramienta que nos permite, por ahora con los últimos cinco años de publicaciones, rescatar nuestro archivo como quien tiene un asistente personal que no se cansa.
Un clic, y nuestros periodistas pueden buscar, extraer datos, resumir y contextualizar sin tener que pasar tardes enteras entre periódicos amarillentos.
Y cuando logremos cargar toda la historia del decano —136 años—, será como tener buena parte de la historia dominicana al alcance de la mano.
Eso sí, para el óptimo y correcto manejo de esa data, hemos puesto las reglas. Nuestra herramienta responde con nuestro manual de estilo como base y en el proceso creamos el primer manual de ética para inteligencia artificial en un medio profesional dominicano.
Porque la máquina ayuda, pero la verdadera palabra la tiene el periodista con juicio, con experiencia, con valores.
Así que, en este día, celebramos dos hitos históricos. No por vanidad, sino porque marcan un antes y un después en la transformación que venimos haciendo desde que la tecnología nos dijo que el cambio era inevitable.
Y como siempre, nuestro único compromiso es buscar y difundir la verdad. Esa verdad que reposa en nuestros archivos, y que ahora, gracias a HistorIALD, puede salir a la luz cuando más se necesita.

