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José A. Hazim Torres

Diáfano en su conversación y seguro de sus palabras, el vicerrector de Extensión y Servicios a la Comunidad de la UCE, nos comenta sobre sus funciones en esta alta casa de estudios y sus pasatiempos

Muy jovial y relajado nos abre la puerta de su hogar. La tranquilidad del ambiente nos reconforta. El parecido con su progenitor, el ex senador José Emeterio Hazim Frappier (Josecito), es innegable. Conversamos sobre sus funciones en la vicerrectoría de Extensión y Servicios a la Comunidad de la Universidad Central del Este (UCE) e inmediatamente lo entrevistamos. - ¿Cómo ha podido asumir estos retos?- He seguido el ejemplo de mi abuelo, José A. Hazim Azar, el fundador de la UCE y mi padre, Josecito, muy conocido en todo el país, ambos tienen una gran trayectoria de trabajo. Verlos desde pequeño como se han manejado y hasta dónde han podido llegar es lo que me motiva y me da el ejemplo a seguir. Independientemente de eso, también creo mucho en el trabajo. Estoy consciente de que solamente trabajando mucho se logran las metas. - ¿Desde cuándo te involucraste en los asuntos de la universidad?- Tan pronto acabé mi carrera universitaria en el 2002, a los 23 ó 24 años. Inicié siendo asistente del rector, de ahí pasé a la vicerrectoría, que para ese entonces era la vicerrectoría de Servicios Estudiantil y hoy en día es la vicerrectoría de Extensión y Servicios a la Comunidad. - Háblanos de tus funciones…- La vicerrectoría de Extensión y Servicios a la Comunidad, tal cual indica su nombre, se encarga de los servicios de extensión que ofrece la universidad. La UCE tiene ciertos programas que maneja a través de la práctica de las docencias de diferentes carreras que le sirve de extensión a la comunidad. En el área de la salud, por ejemplo, tenemos medicina preventiva, donde los muchachos salen a los diferentes barrios marginados y les enseñan a las personas cómo prevenir ciertas enfermedades, haciendo demostraciones de clínica, etc. Esto se hace, sobre todo en los bateyes, que es donde hay más necesidades. - ¿Con qué otros programas cuentan?- Tenemos un programa de servicios odontológicos muy bueno. Acabamos de inaugurar una clínica odontológica modernísima, me atrevo a decir que es la mejor del país y cuidado si no también la mejor del Caribe. Aquí ofertamos los servicios de los estudiantes de la universidad gratuitamente y los materiales a precio de costo, con la finalidad de trabajarles a todas las personas que requieran de servicios odontológicos en San Pedro de Macorís y la región Este. Con estos servicios los estudiantes adquieren la práctica y ahí se cierra su círculo académico y de aprendizaje.De igual modo, contamos con el proyecto Vicini, donde los pasantes les dan asistencias a los empleados de ese consorcio, a través de una red de clínicas modernas que poseemos.También, en el área de Derecho, los estudiantes, acompañados de abogados calificados, representan a los presos que no tienen manera de costearse un abogado.Son muchas cosas que directa o indirectamente hacemos y que ahora mismo no las memorizo, pero todas encaminadas a beneficiar a la comunidad.- El trabajito es más complicado de lo que aparenta…- Pero eso no es todo. Otra de mis funciones es la de manejar todos los servicios de los estudiantes. Contamos con departamentos de admisiones, de servicios estudiantiles, psicología y orientación y estamos muy vinculados a la parte de la vida de los estudiantes extranjeros que tenemos, a través del departamento de servicios internacionales, aparte de eso, monitoreamos la sección de deportes.- ¿Cuáles son los aportes de la UCE en lo referente a las becas?- Bastante bueno. Tenemos un programa de becas muy extenso. El 20% de nuestros estudiantes es becado. Me atrevo a decir que es el programa de becas más agresivo del país, y lo mejor de todo, no les ponemos límites a la cantidad de estudiantes que podamos recibir. Esta es una labor de extensión muy bonita.- ¿Cuál es el rango de calificaciones para optar por unas de ellas?- Todas los estudiantes que se gradúan de bachillerato en el país con average de 91 punto en adelante, tiene una beca de un 100% en la UCE, independientemente del número de estudiantes que nos lleguen a la puerta con esas calificaciones. Y todas las personas que nos lleguen con 86 puntos acumulado durante su bachillerato, ya tienen un crédito académico.- ¿Qué les hizo asumir este postura de ayuda incondicional hacia los estudiantes?- Ese fue siempre el pensamiento de mi abuelo. Esta universidad nació con una visión muy paternalista y muy de frente a las necesidades que presentaba San Pedro de Macorís y la región Este en el 1970. Creo que hemos sabido mantener eso de manera diferente. En los tiempos de mi abuelo era con el precio de las matrículas, cuando los muchachos pagaban 5 pesos por la carrera, hoy, aunque ya no es así, buscamos otras formas de auxiliarlos con todo lo referente a su carrera. Esa es una parte de la extensión más importante para la vida de la universidad. Todos los que laboramos en ella lo reconocemos y valoramos. Nos sentimos orgullosos de hacerlo.- A propósito, ¿dónde iniciaste tu preparación académica?- En el Colegio Los Pininos, en San Pedro de Macorís. Los cuatro años del bachillerato los paso en Santo Domingo, en el American School, que lamentando mucho ya no existe y estaba ubicado en la Lincoln. Al egresar de allí me mandan a la universidad de San Agustín, Florida, EE.UU. Esa fue una decisión muy sabía en cuanto a mi carrera. He de reconocer que en principio no lo entendía, pero me ayudó mucho en mi crecimiento profesional. El tema de los idiomas es muy importante. Ese año que pasé allá fue una experiencia totalmente nueva, me enseñó mucho y me hizo ser totalmente independiente.De allí paso a Pittsburgh y finalmente me gradúo de Administración de Empresas en Duquesne University. De regreso al país hice una maestría en MBA, en Barna Business School. Actualmente comencé un doctorado en Educación Superior, en la UCE. Este será mi primer título de la universidad familiar.- ¿Has pensado alguna vez seguir los pasos de tu padre en torno a la política?- No, tengo secuelas muy feas de la política. No me arrepiento de lo que hizo mi padre como senador. De hecho, es uno de los pocos políticos del país que considero serio y su trabajo social es muy palpable en San Pedro de Macorís. De eso estoy muy orgulloso, pero la política tiene algo que no me gusta, en el fondo es muy sucia y se pierde mucha privacidad en la vida familiar. Ella abre muchas puertas, pero te roba mucha privacidad. No me inclino por ese camino, prefiero dedicarme a los negocios de la familia.- ¿Cómo está conformada tu familia?- Está mi esposa Graling, mi hija Kamel Marie, de 3 años, y el pequeño José Emeterio, como mi abuelo, que tiene 6 meses.A mi esposa la conocí para eso del 2002, aquí en San Pedro. Ella compartía con algunos de mis amigos. Comenzamos a interactuar, formalizamos relación y finalmente nos casamos.- Observé que cuando mencionaste a tu pequeña te brillaron los ojos, ¿por qué?- Tengo una historia muy bonita de Kamel Marie. Creo que ella es un regalo especial de Dios. Lógicamente a mi hijo también lo amo muchísimo, pero te sigo contando para que entiendas mejor. Ella nació de media libra cuando su madre tenía seis meses y medio de embarazo. Duró dos meses y pico en una incubadora, con un problema detrás de otro. Gracias a Dios superamos todo eso y la niña es muy sana y no presenta ninguna deficiencia. Es muy activa e inteligente. Eso sí, esos prematuros dan una lucha.- Si no hago esta pregunta siento que la entrevista pierde sustancia. ¿Qué representa Dios en tu vida?- Todo. Soy una persona creyente. Si mi hija está viva hoy, fue porque Dios lo quiso. Mi padre es católico, mi madre es adventista, me considero una fusión de los dos. No soy el que más asisto a la iglesia, pero no por ello dejo de reconocer la grandeza del Señor; tampoco dejo a un lado mis principios ni mis creencias y eso lo tengo bastante claro en mi vida. Además, desde que era pequeño, mi mamá, Vilma Torres de Hazim, se encargó de llevarme por los caminos de Dios.- Mirando tu entorno, aquí en el Metro Country Club, nos imaginamos que eres un fanático del golf…- Siéndote honesto, no. He tenido muchas invitaciones para jugarlo, pero no cuento con las motivaciones suficientes. Me encanta el deporte, no me malinterpretes, pero prefiero jugar softbol y pescar. Acabamos de construir un nuevo estadio de softbol en la universidad y ese es mi rincón en la actualidad. En los torneos de la Liga Dominicana de Softbol Molinete del 2007 y el 2008 fuimos campeones de la liga. En fin, hay personas que les gusta jugar al golf y otras como yo que preferimos salir a pescar o jugar softbol.- Nos comentaste sobre la pesca…- Sí, me gusta mucho y soy bueno en esto. De hecho, en mis primeros dos años como pescador obtuve primeros lugares.La pesca es muy relajante y al mismo tiempo es emocionante. Estar mar adentro en una embarcación inspira mucha libertad.La pesca es muy especial. No hay nada más emocionante que tener un pez atrapado en el anzuelo. Eso es una chulería.- ¿Qué hacen con los peces luego de atraparlos?- Hay peces que luego de pescarlos deben soltarse para mantener la especie, como es el caso de los de pico como los marlin. Otros, en cambio, como el dorado, sí se pueden llevar a la casa para comérselos. Cuando salimos y la pesca es buena repartimos las piezas entre toda la familia.

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