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Ventana domingo, 23 de junio de 2019

Crítica de cine

DESEOS DESPUÉS DE LA GUERRA

  • DESEOS DESPUÉS DE LA GUERRA
Angel Alonso Dolz
Gijón, Asturias

El día que vendrá” (Aftermath) estreno del 2019 a cargo del director James Kent, entra dentro de los cánones del tono británico y si bien el guión aplica recursos manidos y no logra destaque, al menos la película posee los atractivos de la distinción en términos de imagen y ambientes, con actuaciones que si no clasifican para premios mantienen un nivel que desprende suficiente decoro a partir de las actuaciones de Keira Knightley, Jason Clarke y Alexander Skarsgard, entre otros.

La acción tiene lugar en Hamburgo, una de las urbes alemanas que fuera devastada por los raídes aéreos de los aliados hasta vencer al nazismo; entre calles repletas de escombros, edificios en ruinas y gente que deambula sin saber a dónde ir, aparece Rachel, la esposa de un oficial de las tropas británicas de ocupación cuya función es participar en la reconstrucción de la ciudad. Ella ha llegado para reunirse con su marido tras una larga separación por motivos de la guerra, ha imaginado que en medio del desastre podrán recuperar la armonía de su vida, pero la sonrisa se borra de su rostro porque éste ha decidido que la pareja conviva sin intimidad suficiente, en una casa con el viudo propietario y su hija, alemanes afines al régimen derrocado; ese será el primer paso para el desarrollo de un melodrama en el cual estará presente una atmósfera hostil, agresiva, y se desatará una oscura pasión.

Para algunos críticos es válida la comparación con aquella joya cinematográfica de Roberto Rosellini que es “Alemania Año Cero” (1948), una muestra relevante del Neorrealismo italiano; sin embargo, la distancia entre aquella cinta casi documental y “El día que vendrá” es inconmensurable, por cuanto si Rossellini ya había alcanzado la cima con “Roma ciudad abierta” en 1945, sobresaliendo como un realizador crítico y objetivo, capaz de despojar sus tramas de aderezos complacientes para los grandes públicos, el filme británico de James Kent transita por el camino opuesto; para este director lo importante del argumento reside en la interrelación entre los personajes que habitan en esa enorme casa, en tanto el entorno, sus causas y secuelas es tan solo el telón de fondo, aún cuando los espectadores puedan observar la recreación artificial de lo que Hamburgo sufrió en 1943, bajo uno de los más violentos bombardeos de la contienda, de lo cual resultó una cifra de cerca de 40 mil víctimas.

El día que vendrá” tiene como sustento literario una novela de Rhidian Brook, cuya intención no es narrar los avatares de la posguerra en Alemania, sino adentrarse en una vertiente de amor y pasiones, entretejido todo con pinzas de moralidad que se tuercen; se produce un triángulo entre el oficial inglés, su esposa y el adinerado viudo dueño de la vivienda donde se alojan, que no solo penetra en el ámbito de los sentimientos románticos, sino que gira en torno a las condiciones sociales y políticas de vencedores y vencidos, sin dejar pasar la oportunidad de transmitir al espectador factores colaterales del pasado de las dos partes que inciden en el carácter de los protagonistas.

Sin dudas, el director James Kent no es un novato en lides de realización para la pantalla; este filme es una ópera prima que viene a ser el resultado de una buena experiencia que comienza su recorrido en el año 2011 con el serial “Marchlands” y se mantiene durante varios años siguiendo el ritmo de las producciones para la pequeña pantalla, con buenos resultados sobre todo en “American Crime” (2016) y “11.22.63” del mismo año. es decir, un cineasta con talento que ha intentado lanzarse a un largometraje con éxito y de cierta forma se ha quedado a medias, porque “El día que vendrá” no logra superar los aciertos televisuales que le preceden.

Es una cinta para disfrutar de un melodrama al estilo más convencional, sin mayor relevancia en el argumento, recrearse con la representación de un Hamburgo destruido casi hasta los cimientos por obra y gracia de un excelente trabajo de diseño digital y pasar un rato agradable entre buenas actuaciones; peores películas nos pasan por delante y al menos en esta no resultará fácil rendirnos al sueño.