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Artes visuales

Eclecticismo para el 13° aniversario de la galería Arte Berri

  • Eclecticismo para el 13° aniversario de la galería Arte Berri
Patrick Landry
Santo Domingo

Es un evento anual al cual mucha gente asiste para ver lo que ofrece la galería Arte Berri durante su aniversario y es también un buen medidor de lo que ocurre en el arte en Santo Domingo. Para este año, Bingene Armenteros seleccionó solamente tres artistas que, a primera vista, no parecen compartir absolutamente nada, uno dibuja de manera casi hiperrealista (Juan Carlos Reyes), otra  juega con la frontera entre abstracto y figurativo (Amaya Salazar) y el último se ubica, para decir de manera rápida, en la abstracción pura (Leslie Sardinias) . Pero, sería una conclusión un poco rápida porque en realidad comparten algo quizás un poco sutil que se concentra en la parte artística en sí, la delicadeza de la línea. 

Amaya Salazar tiene varios años experimentando redefinir la silueta femenina a través de los colores en la pintura y del vacío en la escultura. Los trabajos presentados durante la exposición nos muestran que la artista puede sacar el cuerpo de la mujer para dar a sus obras una dimensión que se ubica entre lo figurativo y lo abstracto, es un poco como si fueran apariciones que tienen como origen la materia (el óleo, la resina  etc...). Pero, la diferencia  es que en sus pinturas es la disposición de las manchas de colores que elaboran la silueta y en sus esculturas (casi siempre monocromáticas) es el juego entre la materia y el vacío que va poco a poco a desarrollar el cuerpo. Para decir las cosas de manera diferente, en los cuadros, es la química el gran actor de sus composiciones y en las obras volumétricas es la física. Sus esculturas son un desafío a la permanencia de la materia en el sentido que la resina debe competir con algo en apariencia que no existe, el vacío, pero que nuestra retina asimila para formar la totalidad de la escultura. En los dos medios de expresión artística, Amaya Salazar sublima el cuerpo femenino gracias a una línea sugestiva  que pasa de un mundo figurativo a otro más puramente artístico para no usar la palabra abstracto.

Juan Carlos Reyes  nos invita en un mundo onírico. Los dibujos presentados son sobre papel. La ausencia de fondo hace que las formas se destaquen más del papel y adquieran una autonomía propia que se ve reforzada por la línea precisa del dibujo. Si nos acercamos a las obras, estamos casi frente  a grabados de punta seca por ser tan minucioso y neto el trazo.  Ese dominio de la técnica del dibujo  permite llevar los elementos que constituyen la obra fuera del espacio material del papel. Es una de las razones por la cual tenemos la sensación que todo parece flotar no en el aire, sino en una especie de ingravidez llevando la producción artística en un campo iconográfico que se ubica entre los cuentos. Esa sensación proviene también de la gama cromática con tonos muy sutiles que no parecen tener peso tan transparente, son las manchas de colores  que nos dan la impresión que son hechas en  base a la técnica de la acuarela pero aplicada como si fuera lo que se hace a los grabados cuando el artista da unos toques de colores.

Finalmente la obra de Leslie Sardinias con sus intervenciones en las paredes de la galería y con obras en técnica mixta jugando con las texturas,  acercándose a algo tiene que ver con la cristalería de Murano. Su obra no tiene en sí un fondo sobre el cual se desarrollan las líneas fluidas porque realmente no parece tener frontera. Es como si fuera una propagación de elementos. La línea da un movimiento interno  al infinito. Al no tener esa frontera, la obra parece estar en constante evolución y por supuesto en transformación. Se pueden ver estos dos fenómenos sobre todo en los formatos grandes que interactúan con las intervenciones que el artista plasmó sobre las paredes de la galería. Existe un real dialogo entre los trabajos colgados y los muros pintados del lugar. Esas intervenciones no tienen nada que ver con una idea de murales porque ellos, los murales, son realizados con el propósito y sobre todo la necesidad de pegarse al elemento arquitectónico. Al igual  que las obras sobre papel, las intervenciones no tienen límites y se sienten más todavía en este tipo de trabajo la propagación de sus componentes. Sus obras se expanden más allá de los límites físicos del material y crean una dinámica interna como lo puede entender la ciencia. 

Vemos que esta nueva exhibición en la galería Arte Berri nos llena una vez mas de satisfacción permitiéndonos pasar de una obra a otra de manera natural, pasar del figurativo al abstracto y de la escultura al dibujo en una coherente propuesta artística que tiene su fuente en la línea.  

 

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