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Ventana sábado, 26 de marzo de 2011

PERFIL

Un ejemplo de trabajo y sencillez

"ESTO HA SIDO MI HOBBY, NO HE TRABAJADO, YO LO QUE QUIERO ES PASAR EL TIEMPO AQUÍ"

  • Un ejemplo de trabajo y sencillez
    Familia. El amor por sus parientes es una constante en la vida de este empresario e ingeniero industrial de padre español y madre puertorriqueña.
Indhira Suero y José Miguel Germán
Peravia

Caminaba por su fábrica con la seguridad que otorga la experiencia, seguido por un grupo de periodistas inquietos que deseaban conocer el secreto de su éxito. Él los miraba con ojos sonrientes y respondía a sus preguntas de la forma que lo caracteriza: con sencillez y alegría.

Roberto Serrano, el empresario detrás del imperio de “La Famosa”, ha dedicado 50 años de su vida a crear y cuidar una industria. Ante el grupo parecía disfrutar; hablaba sobre su pasión, la que hace que trabaje, de acuerdo a sus allegados, 24-7.

Lo primero que dice a los jóvenes, deja en claro la clase de persona con la que trataban. “Tú no eres dueño de nada a menos de que lo controles, me puedes decir que tienes mil tareas de tierra pero si no estás ahí, no valen porque ni las puedes usar ni estás al tanto de eso. Uno debe estar aquí vigilando todo, porque son muchos productos que se hacen a la vez, y al terminar la semana se ha hecho un proceso, se han preparado y se han enviado a varios lugares”, dice Serrano.

Antes de continuar la conversación, una interrupción hace que su rostro se ilumine: sus nietos. Al verlos los abraza y los besa, de repente todos los allí reunidos se evaporan y queda la familia.

Luego de unas fotos el recorrido continua, no sin antes intercambiar unas palabras con Gabriela y Cristal, 17 y 11 años, quienes responden a la pregunta ¿Qué opinan sobre su abuelo y la empresa? Con la frase “crecemos con ese pensamiento y así somos exitosos, no pensamos que algún día esto será nuestro, pero ojalá. Él es lindo, igual que nosotras”.

Tras este episodio hay algo seguro: la tarde del sábado 19 de marzo en La Famosa, sería de mucho aprendizaje, tan solo se debía prestar atención, tomar lápiz, papel y una grabadora para no dejar sus palabras en el aire.

Empieza la historia
“No había visitado a Baní, expresa Serrano, sino que tenía un amigo que conocía a alguien que se llamaba Viquito Guerrero. Él me trajo aquí y Guerrero fue muy sincero conmigo y me dijo que el Ayuntamiento tenía una tierra, que me llevaría allá para que las viera y que, si quería, empezara por ahí. Yo joven, con deseos de hacer algo, asumí el trabajo.

También Fabio Herrera me ayudó mucho porque, como estaba en el Gobierno, me consiguió permisos y yo como tenía interés en hacer algo, me puse a inventar”.

El baká y otros engaños
“Iba todos los domingos a Yaguate en una camionetica a comprar guandules, lo único era que engañaban a uno como ni te imaginas.

Entonces tuve que aprender a que no me engañaran, a negociar con los campesinos, sin intermediarios. Un día me vendieron un baká, en forma de pájaro. Solo que no lo pude usar porque se murió al otro día”, destacó el empresario entre carcajadas.

Realista
¿Seguirán los nietos los pasos del abuelo? Una pregunta obligatoria en la mente de los periodistas que se encontraban en la fábrica.

Pero Serrano se muestra determinado a que su familia siga los sueños que deseen, su respuesta lo dejó muy claro: “Les voy a decir una cosa, ustedes están metidos en periodismo porque les gusta, en algún momento alguien les habló de esto y se están exponiendo para hacer ese trabajo. Pero puede ser que tengan una hermana o hermano y quieren que sea periodista, pero le dirán que no, que desea ser abogada o pelotero; entonces le doy a mi familia una oportunidad para que vean lo que hay aquí, y si les gusta se van a quedar si no les gusta no vale que les ponga una cadena y los amarre”.

Estar enamorado de su carrera influye en cómo se haga el trabajo, por eso nos dice: “Si no le tienes amor a lo que haces, lo que harás es limitarte al tiempo de ocho horas y ya. Mis nietos vienen a la fábrica en una época, otros en otra. Tengo una nieta y me siento orgulloso porque está en una de las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos, estudiando Finanzas y Economía y otra en Nueva York estudia Contabilidad”.

Baní
“Me casé con una banileja y seguí viviendo aquí.

Me nombraron hijo adoptivo de la ciudad y eso es un honor que no se da mucho y lo agradezco porque uno se siente más seguro. Lo más grande es que cuando llegué, todo el mundo era amigo mío y cualquier cosa que yo quería me decían ahí la tienes. Cuco Bello me invitaba a su casa y me decía -esta noche vas a cenar con nosotros- y allá me tenían mi tremenda comida. Desde esa vez hicimos una amistad que hemos mantenido”.

Dedicación
Además de la entrevista, disfrutaba enseñar al grupo de periodistas el proceso de elaboración de sus productos, se detenía a conversar con los empleados, sabía el lugar exacto de todo. Y es que su memoria va en correspondencia con el amor a lo que hace. Al final, revela el secreto de su éxito a los periodistas, aunque sus acciones durante más de 50 años denotan que más que una simple clave, lo escencial es la sencillez y la consistencia.

“Pienso que lo más importante es la calidad en lo que compras, cómo lo procesas y calidad de la gente que trabajan contigo porque vienes aquí a las 11 de la noche y me encuentras a mí, pero también a varios de mis empleados”, asegura.

El industrial pasaba las manos por cada máquina, las acariciaba, tocaba el metal con cariño como si fueran sus cómplices , aquellos que a traves de los años le han permitido crear y levantar un imperio de la nada.

(+)
LA FAMILIA EXPRESA SU AMOR
Virginia Serano, hija:

“Hemos sido bendecidos por Dios con la dicha de contar con un padre como el nuestro: un radiante rayo de luz. Con su ejemplo de trabajo incansable y de abnegación nos ha enseñado el amor que hay que tenerle al trabajo y el respeto para con el prójimo. Portador de los más sanos y sabios consejos, cariñoso, justo, honesto, sencillo, sincero, bondadoso, respetuoso, perseverante, emprendedor y humilde de corazón. Ante nuestros ojos él siempre será todo un triunfador el cual en los momentos más difíciles, apoyado en su gran fe en Dios y su espíritu luchador, continúa sorprendiéndonos con su energía, dinamismo y dedicación.

Sus empleados lo observan con una mezcla de respeto, amor y agradecimiento. Para ellos, es el compañero de trabajo humilde y sencillo que a diario se confunde como uno más de ellos, haciendo su jornada de trabajo con el mismo o mayor entusiasmo que cuando se inició”.

Pablo de los Santos, el nuero:
“Ha sido como un segundo padre con quien he tenido la satisfacción de compartir por unos 25 años de su intachable persona. Me ha enseñado que los méritos hay que ganárselos porque no vienen en una caja de cereales, nos dice que hay que ser fuertes en momento difíciles y que la humildad es lo más grande que tiene el ser humano.

La primera vez que entré a su oficina, vi una pequeña piedra bien pulida en su escritorio, la cual tiene grabado en inglés la siguiente frase: “Algunas personas hacen que las cosas ocurran, otras miran las cosas ocurrir, mientras que otras se preguntan qué ha ocurrido”, y eso es una gran verdad, para lograr triunfar en la vida hay que estar siempre en el grupo de las personas que hacen que las cosas ocurran”.