El Mundial en EE.UU. no despega: ¿Será un fiasco?
A pocas semanas del Mundial, cuando debería estar arrancando la euforia futbolera, la principal asociación hotelera de Estados Unidos acaba de hacer un anuncio alarmante: hay menos reservas de visitantes extranjeros de lo esperado, y el torneo de la FIFA podría ser un fiasco.
Según la Asociación Americana de Hoteles y Alojamiento (AHLA, por sus siglas en inglés), el 80% de los hoteleros en las 11 sedes del Mundial en Estados Unidos reportan que las reservas están por debajo de lo previsto, y que los viajeros nacionales están superando a los visitantes internacionales.
La AHLA, que representa a 30,000 empresas, incluyendo las grandes cadenas hoteleras, encuestó a los hoteleros de todas las ciudades estadounidenses que serán sedes del Mundial, y publicó su informe bajo el título: “El boom hotelero del Mundial puede quedarse corto”.
En Boston, Filadelfia, San Francisco y Seattle, casi el 80% de los hoteles tiene menos reservas para junio y julio que las que tenían previstas, e incluso menos que las que tuvieron en esos mismos meses en años anteriores cuando no había grandes eventos deportivos.
En Kansas City, el porcentaje de hoteles con reservas por debajo de lo previsto es del 85%; en Dallas y Houston es de alrededor el 70%, y en Nueva York y Los Ángeles un 65%.
La excepción a la regla fue Miami, donde el 55% de los hoteles reporta reservas por encima de lo esperado.
El informe parece confirmar las críticas de que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, exageró la nota al asegurar que el Mundial sería un evento “equivalente a 104 Super Bowls”, y que dejará enormes ganancias a los países anfitriones.
“Eso no era cierto cuando lo dijo, y no será cierto ahora”, le dijo Jan Freitag, una ejecutiva de la empresa de análisis económico CoStar, a la revista Forbes. “La falta de visitantes internacionales seguramente reducirá el impacto económico”
Entre las razones de la posible escasa asistencia internacional al Mundial en Estados Unidos están los precios estratosféricos de las entradas a los partidos — en algunos casos cuatro veces más altos que en el Mundial en Qatar — y las políticas migratorias del presidente Donald Trump.
El turismo internacional a Estados Unidos ya había caído el año pasado, como consecuencia de los que muchos llaman el “efecto Trump”. Las llegadas de visitantes extranjeros a Estados Unidos cayeron un 5.4% en 2025, a contramano del crecimiento del turismo en los demás países desarrollados, según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC).
La caída se debió a las redadas migratorias, las noticias de que el gobierno de Trump revisaría las redes sociales de los solicitantes de visas de muchos países, y la retórica antiinmigrante del gobierno, dicen voceros de la industria hotelera.
Trump ha dicho entre otras cosas que los inmigrantes “ensucian la sangre de nuestro país” y ordenó redadas masivas para arrestar a millones de indocumentados. Sin embargo, incluso ciudadanos y extranjeros con papeles migratorios han sido detenidos, lo que ahuyenta a potenciales visitantes extranjeros.
Paradójicamente, Infantino le otorgó a Trump un anteriormente inexistente Premio FIFA de la Paz, después de que el presidente no obtuviera el Nobel el año pasado.
Ahora, Infantino enfrenta críticas por los precios desorbitados de las entradas al Mundial. Los boletos para muchos partidos ya están en $800 dólares, y hace poco circuló en las redes una oferta de reventa para la final del 19 de julio en dos millones de dólares.
En México, los altos precios de las entradas para los 13 partidos que se jugarán allí también han generado críticas. Los boletos para el partido inaugural el 11 de junio cuestan entre $3,000 y $10,000 dólares, según reportó CNN.
Varias ciudades estadounidenses también han inflado descaradamente los precios de los servicios públicos en los días del Mundial. La línea de trenes de Nueva Jersey cobrará $150 dólares por el trayecto de apenas 12 kilómetros entre Nueva York y el Estadio MetLife de Nueva Jersey.
Es posible que muchos potenciales turistas estén esperando hasta el último momento para hacer sus reservas, esperando rebajas de último momento. Pero hasta ahora, no hay señales de que eso vaya a ocurrir.
Si no repuntan las reservas extranjeras en las próximas semanas, este Mundial podría convertirse en un ejemplo de cómo la combinación de precios abusivos y un clima antiinmigrante puede arruinar incluso el negocio deportivo más grande del planeta.

