Ideando

Nos hace falta educación

La mayoría de los problemas que fastidian a nuestro país son provocados por nuestra falta de educación.

La basura que tiramos en las calles y los ríos y que termina inundando la ciudad y contaminando el medio ambiente, es una conducta propia de pueblos sin educación ciudadana.

Los daños que producimos en espacios públicos y áreas comunes que afean el entorno e incrementan los costos de mantenimiento del ornato de la ciudad, son fruto de esa pobreza educativa.

Irrespetar las señales de tránsito es una inconducta común que complica el desenvolvimiento de la población, encarece el costo de la salud pública del país, eleva las cifras de los accidentes vehiculares y aumenta las tragedias y el dolor en el país.

El uso excesivo, imprudente ( y la mayoría de las veces innecesario) de bocinas, aunque para muchos no cuente y los imbéciles la utilicen para fastidiar, termina incrementando la contaminación sónica en la nación.

La falta de higiene personal que por ausencia de educación afecta nuestra salud, tiene su origen es esa debilidad social.

No ceder el paso a los peatones es una señal de imprudencia que tiene su origen en la falta de cortesía de los conductores que nunca tuvieron ni educación cívica, ni educación doméstica y menos educación vial.

Todas estas inconductas también se expresan en otros ámbitos sociales que entorpecen la convivencia civilizada, respetuosa y considerada de nuestra gente y que son oriundas de la falta de educación. Aquí no se respetan los horarios de descanso en los condominios; tampoco el volumen de la música que daña la tranquilidad ajena; es común, muy común, en los multifamiliares, no cumplir con los compromisos compartidos ni cuidar los espacios comunes.

El mayúsculo irrespeto a las autoridades y a las normas es casi un deporte en nuestro país. Hacer trampa, ser impuntual, elogiar a los avivatos cuando realizan una “hazaña” que vulnera principios, tiene una valoración que confunde “viveza” con inteligencia.

Y ni hablar de las vulgaridades. Estas ocupan un sitial de preferencia en el lenguaje de la población y muchos celebran como si se tratara de una acción honrosa.

Esos aspectos, y muchísimos otros que son práctica común en nuestro país, provienen de esa tremenda ausencia de educación en un porcentaje alto de la población.

Por falta de educación la gente perpetra hechos que constituyen valladares para el desarrollo de la nación y para el bienestar social de la población.