enfoque
Mapas duraderos
La revolución digital ha puesto en peligro la existencia de cosas como los libros y periódicos impresos, las calculadoras de bolsillo y las cámaras fotográficas. Al parecer, las computadoras y los teléfonos inteligentes se han confabulado para hacerse cargo de las funciones que esos y otros objetos desempeñaban.
Algo similar ha ocurrido con algunas clases de mapas, en especial aquellos cuyo propósito principal es mostrar características de países, atracciones, calles, vías férreas, ríos, lagos y carreteras. Los mapas en la web, visualizados con diferentes niveles de detalle, y complementados por los GPS y las informaciones en línea sobre las condiciones del tránsito y las mejores rutas a tomar, han desplazado a los mapas de papel que solían estar en las gavetas de los vehículos. Tan importantes eran estos últimos que las estaciones de gasolina los regalaban (algunas al final los vendían) a sus clientes, impresos con sus logos de Esso, Texaco, Shell y demás marcas, y muchos indicaban dónde estaban ubicadas las gasolineras de la compañía. Usualmente, por supuesto, las distribuidoras de combustibles no elaboraban esos mapas ellas mismas, sino que los ordenaban a empresas como Rand McNally, Hagstrom y Hammond.
A pesar de esas evidentes sustituciones, en realidad los mapas están lejos de desaparecer, gracias a la amplia variedad de sus usos. Los más afectados han sido precisamente aquellos que eran más utilizados por el público en general, lo que hace que su extinción parcial o total quede más en evidencia. El efecto ha sido menor respecto de los mapas especializados.
Hay, por ejemplo, mapas geológicos que muestran las clases de suelos, mapas topográficos con el relieve del terreno, mapas hidrográficos con las fuentes de aguas, mapas climatológicos con la presión, temperatura, vientos y precipitaciones, mapas históricos que reproducen condiciones pasadas, mapas temáticos sobre fauna, flora, restaurantes y asuntos diversos, y no podrían faltar los mapas económicos para señalar recursos productivos, niveles de vida, densidad de población, flujos financieros, transporte de mercancías, migraciones y otros muchos tipos de datos.
Además, aunque ése no sea su propósito fundamental, los mapas continúan sirviendo como elementos decorativos, como cuadros en paredes, globos en escritorios y libreros, pisapapeles y dentro de libros para ser colocados en recibidores, mesas y salas de espera.
Y se ha abierto otra oportunidad que no existía anteriormente y que confiere a los mapas un toque personal. Ahora con programas fáciles de usar cada quien puede crear su propio mapa con los lugares a los que ha ido, anotando sus fechas y contactos, relatando sus experiencias, asociándolos con fotos y videos, y resaltando otros aspectos de interés.

