FIGURAS DE ESTE MUNDO
Pilato
“Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros” (Mateo 27:24)
Todos recordamos a Pilato por el acto de lavarse las manos; esta acción se ha convertido en sinónimo de negligencia. Pero los Evangelistas, sobre todo Juan, subrayan las dudas del procurador, que no cree en los testimonios y habla directamente con Jesús hasta preguntarle: “¿Qué es la verdad?”. El propio Jesús atenúa la responsabilidad de Pilato, cuando le dice: “Quien a ti me ha enviado tiene mayor pecado”. Para muchos la gran culpa de Pilato consistió en la incapacidad de afrontar la presión popular. Mateo ofrece un relato sucinto del momento culminante de aquella escena: “Pilato les dijo: ‘Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo?’. Todos le dijeron: ‘¡Sea crucificado!’. Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: ‘Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros’. Y respondiendo todo el pueblo, dijo: ‘Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos’. Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado”.

