Pensando
Democracia infuncional, sacrificio de un pueblo
De una gran parrillada de partidos políticos y el sistema democrático sustentado por la actividad política en el país, solo tres han llegado al poder, y alrededor de ellos se mantienen como rémoras consumiendo grandes recursos económicos provenientes del presupuesto nacional.
Las características principales de los partidos bisagras son la carga y reconocimiento de un llamado liderazgo político que no representan, constituyéndose en simples beneficiarios coyunturales de los procesos electorales.
El costo de nuestra democracia se basa en un financiamiento discriminatorio para favorecer estructuras políticas que funcionan como empresas a través de los partidos políticos, sin hacer una rendición de cuentas de recursos aportados por el Estado, léase del “pueblo”, producto del pago de impuesto de los ciudadanos contribuyentes.
Con esta práctica, en cada elección están depositados nuevos organismos políticos, incrementando el aporte económico del presupuesto del Estado, con el agravante de no aportar un verdadero liderazgo político sólido para asistir al proceso electoral, si no es con alianzas y negociaciones con uno de los tres principales partidos del sistema.
Es lamentable ver una democracia más por el interés pecuniario, no político ideológico, lo que representa una carga significativa a los sectores productivos que realizan su aporte a la llamada gobernabilidad.
Es hora de acomodar la carga en la dirección que más conviene a la nación, para no seguir sacrificando aun más a los que ven diluir sus recursos patrimoniales en manos de los que practican una actividad no política, sino mercenaria.
Caminemos a una verdadera transformación que resuelva las verdaderas necesidades del pueblo dominicano.

