enfoque
Insomnio, depresión y vitaminas
Apreciado lector, deseo compartir con usted que la voraz industria farmacéutica es sumamente rentable, de manera tal que supera a sectores ampliamente conocidos, como por ejemplo los de las ventas del petróleo y sus derivados, el negocio de la automoción y el de las ventas de armas. Aunque reconocemos que para mayor claridad en lo anterior, debemos referirnos, aunque sea de manera superficial, al concepto de rentabilidad por inversión; o sea, está comprobado que la industria farmacéutica puede obtener beneficios muy altos por cada dólar invertido, incluso se habla de ganancias de hasta mil por uno en la fabricación de medicamentos.
Lo que suele crear confusión es que cuando se conocen las cifras astronómicas de las ventas, por ejemplo del petróleo y sus derivados, reaccionamos maravillados, sin reparar en que para extraer el crudo, refinarlo, transportarlo y comercializarlo es necesario invertir cifras que también son astronómicas; mientras para medicamentos los costos de producción suelen ser modestos y la mayoría se venden carísimos.
También es importante aclarar que los antidepresivos y los ansiolíticos (a base de benzodiazepinas y otros), con toda su popularidad a nivel mundial, no son los fármacos más rentables. Ese honor les corresponde a los analgésicos y, en segundo lugar, a los anticancerígenos. Aunque estos últimos no superan en ventas a los antidepresivos y ansiolíticos, sin embargo como suelen ser carísimos, su rentabilidad es mayor. Se conocen como medicamentos de alto costo.
Nuestro amado país tiene un sublime programa para ayudar a la población que inició tímidamente con esos fines, mediante el decreto 2265, de 1984, que creó PROMESE, para fármacos esenciales, aunque lo cierto es que el programa real de medicamentos de alto costo, se estableció posteriormente en 2015, mediante la disposición 000003 del 5 de marzo del 2015, bajo la dirección y supervisión del Ministerio de Salud Pública. Y quien esto escribe conoce varias personas beneficiadas con ese programa, para quienes era más que imposible obtener esos medicamentos por sí mismos.
De todas maneras, aunque los antidepresivos y ansiolíticos no son los primeros en ventas a nivel mundial, sí está comprobado que están entre los diez primeros. Y ese dato es muy importante que usted lo perciba con claridad, porque eso le permitirá entender que no le haría ninguna gracia a la industria farmacéutica que usted se entere de que puede curarse, o manejar de manera adecuada su insomnio, sin usar ansiolíticos o barbitúricos.
Estos fármacos suelen ser usados principalmente por los adultos mayores, y estos como ya sabemos imponen el sueño, y eso que podría parecer hasta agradable, en realidad en muchos casos ha sido causa de mucho dolor afectivo, debido a que existe una línea muy tenue, entre el supuesto beneficio de estos medicamentos para que personas de edad avanzada puedan dormir y su capacidad para producir la muerte.
Entonces como muchas de estas personas están a cargo de su medicación, pero algunas no se concentran bien, entonces tienen problemas de memoria y por eso suele ocurrir que tomen más de una dosis, al olvidar que ya se medicaron. Y por eso, lamentablemente, después suelen decir los familiares que equis persona murió en paz.
En mi barrio solían decir: “Se fue como un pajarito...no sufrió” o “Dios se lo llevó en paz”. Sin embargo, quien se lo llevó no fue Dios, sino la sobredosis de barbitúricos.
En cuanto a los antidepresivos, estos se han hecho tan populares que incluso la mayor parte de los neurólogos suelen recetarlos para los diferentes tipos de cefalea, especialmente a mujeres. Y estos profesionales suelen sentirse satisfechos con la tonta ilusión de creer que están haciendo buena medicina.
Se ha creído que las personas suelen tener insomnio debido a un trastorno depresivo.
Estamos seguros de que nuestro neurólogo de fama mundial, Juan Manuel Taveras, si estuviese vivo, no habría seguido esa "moda". Este genial compatriota nuestro fue el ideólogo y quien aprovechó su fama para convencer al entonces presidente Joaquín Balaguer de que se hiciese su idea o proyecto de que tuviésemos un centro de alta tecnología y capacidad comprobada.
Como quien esto escribe ha testificado en otros artículos, el doctor Balaguer sabía de la inmensa fama del doctor Taveras y le admiraba profundamente, razón por la cual le apoyó completamente. Y así se hizo realidad nuestro maravilloso Centro de Diagnóstico, Medicina Avanzada y Telemedicina (Cedimat), en la Plaza de la Salud.
El asunto es que se ha creído que las personas suelen tener insomnio debido a un trastorno depresivo. Sin embargo, desde el 2009 se sostiene que suele ser lo contrario, o sea, es el insomnio el que provoca cuadros depresivos. Entonces, en lugar de esa avalancha de indicaciones de antidepresivos recetados, no solo por psiquiatras, sino también por neurólogos y de otras especialidades, lo que debería hacerse es manejar de manera adecuada el síntoma del insomnio.
Y ahora viene la sorpresa, debido a que ese manejo sería ideal, si en lugar de antidepresivos y ansiolíticos, usásemos vitaminas del complejo B, y muy especialmente, la B12.
Veamos algunos datos interesantes:
1. Matt Walker, psicólogo de la universidad de California, en Berkeley, nos dice: “¿No debería ser importante averiguar si el tres, el cinco, o el cincuenta por ciento de personas diagnosticadas con un trastorno psiquiátrico, en realidad solo sufren de un sueño anormal?”
2. Robert Stickgold, investigador del sueño de la Universidad de Harvard, nos dice: "Es más fácil suponer que una persona no duerme bien, porque está depresiva, sin preguntarse si la relación causal no sería inversa".
Es prácticamente seguro de que a estas alturas del artículo, usted se sintiese deseoso de decirme: Deje ya de hablar tanto y díganos de qué manera pueden contribuir las vitaminas del complejo B, y en especial la B12, a mejorar de manera significativa el insomnio. Respuesta, eso es posible, porque esas vitaminas hacen que nuestro organismo libere melatonina, la hormona clave para poder dormir bien. Además, esas vitaminas reducen de manera notable los síntomas de cansancio y fatiga diurnias, que son los síntomas que, unidos al insomnio, suelen llevar a que los médicos crean que eso es evidencia suficiente para hacer un fácil diagnóstico de depresión, razón por la cual ya usted sabe que les recetan antidepresivos y ansiolíticos. Sin embargo, con eso tan solo se logra una ligera mejoría, pero no resuelven el problema.
Es importante saber que usted puede encontrar una gran fuente de vitaminas del complejo B en alimentos como pescado, pollo, papas y plátanos, además de en muchas verduras y frutas. Y si lo desea también, puede comprar medicamentos del complejo B.
El asunto es que al mejorarse con ese procedimiento sencillo, inmediatamente también desaparecerán los síntomas que habían sido identificados erróneamente como depresivos.
Conclusión: A la multimillonaria industria farmacéutica no le interesa -en realidad les desagrada- que se difunda, que existe una manera sencilla de tratar el insomnio y los síntomas supuestamente depresivos.
Dejo en sus manos la decisión de tener una dieta sana que le facilite a su organismo obtener complejo B con los alimentos mencionados anteriormente. O usar de manera rutinaria medicamentos del complejo B, una pastilla en la mañana y otra una hora antes de acostarse.
También usted podría hacerse una vez al año un análisis de laboratorio para comprobar si tiene deficiencia o no del complejo B.
Quien esto escribe lo usa de manera rutinaria sin haberse hecho ese análisis.
El autor es psiquiatra y general (R) del Ejército

