SIN PAÑOS TIBIOS

La impunidad también es eso

Existe evidencia arqueológica en muchas sociedades, en las que tras la muerte del líder se realizaban ritos donde eran sacrificados sus principales ayudantes, concubinas, guardianes, etc., para que pudieran servirle en el más allá.

Felizmente superados esos tiempos, llama la atención los actuales rituales del poder donde es el rey quien tiene que sacrificarse por sus ayudantes. O dicho de otro modo, que el presidente debe coger el deahtball por los funcionarios que no funcionan; como si la suerte del principal estuviera atada a lo accesorio, y no al revés.

Abinader salió airoso el pasado sábado del callejón sin salida en que se encontraba. Para alivio de muchos pudo –frente al abismo– calibrar los riesgos que implicaba el salto al vacío; y para desdicha de sus adversarios también, que querían verle entrampado en un Verdún impositivo, en donde ese otro final –predecible– les permitiría resurgir de las cenizas y posicionarse frente a la ciudadanía.

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