EN ESPECIAL
Que sirva de ejemplo condena a diputado
El financiamiento de las campañas electorales es la fuente de todos los males del país. Y de vergüenza internacional.
Peña Gómez, después de recios encontronazos y escándalos, razonó sobre la necesidad de “financiar la democracia” con fondos públicos; iniciativa hasta hermosa que ha degenerado en un dispendio mayúsculo. Con el agravante de que el dinero sucio que se intentaba frenar, se ha incrementado a niveles insospechados.
El financiamiento del contribuyente debió eliminar los ingresos de otras fuentes, aún aquellas lícitas, pero que limitan la independencia del interés público frente al privado, particular o sectorial.
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