Santo Domingo 23°C/26°C thunderstorm with rain

Suscribete

Educar para la libertad

Avatar del Listín Diario
P. José Pastor RamírezSanto Domingo

Entre las estrategias educativas que Don Bosco empleó con los jóvenes, resaltamos: educar en el trabajo, en el sacrificio, en el compromiso y en el amor sano. Se ha de reconocer que lo hacía con la plena conciencia de la fragilidad, de la debilidad y de la inestabilidad propia humana. Asimismo, evitaba el paternalismo, con todas sus consecuencias negativas, tales como: el gregarismo, la represión y la concentración organizativa.

El cerebro humano, es como una especie de pizarra donde los mayores plasman muchos patrones de conducta que nadie podría borrar después y que luego caracterizarán al adulto en las relaciones consigo mismo y con los demás. Este es un motivo suficiente para tomar conciencia de que la persona necesita de la comprensión y no de la crítica. El educador ha de evitar ser una persona obsesiva, ansiosa, paralizante, sino más amable, paciente, y estimulante. Se le ha de tratar al niño como una persona libre, con derecho a sus propias opciones, sin excluir el acompañamiento. Decía María Montessori que cada niño pide al educador: “ayúdame a actuar por mí mismo”. Es decir, permitir que el educando se exprese como es y desde sus capacidades. Asimismo, tiene el derecho a una vida serena y de paz interior. Más aún, tiene derecho a que le eduque su yo interior, porque allí se encuentra el germen de su autenticidad.

Nadie puede constituirse en destino del otro ni impedir que el otro sea, cada uno ha de elegir libre y responsablemente. La familia no es la primera escuela “de libertad”, sino “para la libertad”. Efectivamente, así el amor no se convierte medio de manipulación, sino en un acto de libertad.

A veces, el tipo de educación que se ofrece puede aniquilara la libertad y la dignidad. Cuando esto acontece se suele generar, una especie de ira contra quienes sofocaron la individualidad. La agresividad resulta ser, entonces, una forma de defensa de la propia libertad. La ira o agresividad no solo se dirige a los demás, sino también contra sí mismo. Los adultos han de favorecer en el niño el derecho a elegir. Los hijos no nacieron para cumplir el sueño de sus padres.

Lo importante no es dar, sino el “cómo” se da; el estilo y la manera con los cuales se da. En el amor también es importante el “cómo”; no es suficiente la cantidad de amor, sino la calidad del amor que se ofrece. El afecto que se ofrece a los hijos ha de ser sano y maduro. Nunca puede ser obsesivo, castrante e instrumentalizador. El mal amor intoxica y genera dependencia. El buen amor respeta y empodera al otro, impidiendo su anulación.

Don Bosco educó a los jóvenes sin esclavizarlos, respetando su libertad individual. En este tema Él fue un innovador, no era la pedagogía del momento. En el Oratorio los jóvenes vivían una libertad razonable: la cual no comprometía ni la responsabilidad ni la obediencia. La libertad implicaba participación y colaboración activa. Don Bosco premiaba el buen ser y el buen hacer.

Tags relacionados