Listin Diario Logo
19 de mayo 2022, actualizado a las 02:18 p. m.
Login | Registrate
Suscribete al Listin Diario - News Letter
Puntos de vista lunes, 30 de agosto de 2021

PEREGRINANDO A CAMPO TRAVIESA

El desesperado terror bolchevique

  • El desesperado terror bolchevique
Manuel Pablo Maza Miquel, S.J.
mmaza@pucmm.edu.do

 Lenin daba por segura una re­volución en Ale­mania en 1918. Mandó a Trots­ki a negociar con los alema­nes, con diálogos eternos, ganando tiempo, esperando la revolución. Los alemanes pusieron su ultimátum: o los bolcheviques firmaban o los invadían. El 3 de marzo de 1918 Rusia firmó el acuer­do de paz de Brest – Litovsk con los alemanes. Rusia per­día enormes extensiones de su territorio, entre otras: Fin­landia, Polonia, Estonia, Li­vonia, Lituania, Besarabia que ahora serían explotadas por Alemania y Austria.

Entre el 16 y el 17 de ju­lio de 1918, la familia real fue asesinada en su totali­dad. Mark Almond recogió esta interpretación: “la eje­cución de la familia real era necesaria no solo para ate­morizar, horrorizar y des­animar al enemigo, sino en orden a sacudir a nuestras propias filas, y mostrarles que no había marcha atrás, que la completa victoria o derrota quedan delante de nosotros.” (1996: 128).

Pareciera acercarse la re­volución en Alemania. El 30 octubre, 1918 Guillermo II Hohenzollern fue derroca­do. El 7 de noviembre es­tallaba en Berlín una insu­rrección organizada por los comunistas; fueron repri­midos por el Ejército y el Freikorps, soldados desmo­vilizados pagados por ban­queros e industriales. R. Luxemburgo y K. Liebkne­cht fueron torturados y ase­sinados.

Los bolcheviques enfren­taron dos amenazas. Inter­nacionalmente, en 1919, los aliados atacaron a la Rusia bolcheviques por do­quier. Dentro de Rusia, en­frentaron a varios ejércitos rivales. Gracias a Trotski, a las líneas internas de co­municación y el heroísmo de soldados, obreros y cam­pesinos vencieron en una guerra civil que duró de 1918 a 1921.

Para derrotar a los ene­migos internos, los bolchevi­ques organizaron desde di­ciembre de 1917 la llamada checa (de sus iniciales en ru­so), una comisión extraordi­naria para liquidar sin límite legal alguno todo “contrarre­volucionario”. Desde 1921 se apoyaban en las Tropas para la Defensa Interna de la República cuyo objetivo era suprimir cualquier rebe­lión por parte de trabajado­res o campesinos, motines y deserciones en el Ejército Ro­jo. En la dirección de la che­ca participaron eseristas de izquierda, pero luego de un atentado contra Lenin en 1918 fueron expulsados. A la checa le han puesto varios collares, pero ladra igual. El actual presidente ruso, Pu­tin fue agente de los servi­cios de seguridad. Gobernó 1999 – 2008 y desde el 2012 vuelve y vuelve. Varios de sus críticos, o han muerto en cir­cunstancias extrañas, o están presos.