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Puntos de vista sábado, 27 de febrero de 2021

FE Y ACONTECER

La Transfiguración del Señor

  • La Transfiguración del Señor
Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez

Segundo Domingo de Cuaresma – Ciclo B
28 de febrero de 2021

a) Del libro del Génesis 22, 1-2. 9-13.15-18.
El Patriarca recibe la orden divina de sacrificar a su hijo Isaac. Abraham, se fía del Dios en quien cree y se dispone a sacrificar al “hijo de la promesa”, la confianza se lo devuelve nuevamente.

En vista de su probada fidelidad, Dios le renueva su promesa: descendencia numerosa, tierra en posesión y bendición para su pueblo y para todas las naciones. El relato del sacrificio de Isaac envuelve diversos puntos fuertes: prueba de la fe de Abraham, rechazo por parte de Dios del sacrificio humano y promesa de la descendencia. La actitud del Patriarca es creadora del pueblo de Dios en el mundo.

b) De la primera carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 8, 31b-34.
Esta es de gran importancia, no sólo porque esta comunidad no fue fundada por el Apóstol, a diferencia de otras, a las que dirige sus escritos, sino porque eran los cristianos que vivían en la capital del Imperio. Algunos han dicho que puede considerarse la Carta más importante del Apóstol y ciertamente que en el aspecto doctrinal lo es, otras cartas suyas respondían a situaciones más concretas. Según el Apóstol, el cristianismo es una fe de la no discriminación. Ni siquiera el mismo Cristo, el Hijo de Dios, fue liberado de la muerte. Este es un himno al amor del Padre por nosotros, quien nos ama tanto que somete a su Hijo a una muerte de cruz para liberarnos de la muerte eterna y darnos la salvación.

c) Del Evangelio de San Marcos 9, 2-10.
San Marcos nos presenta la incomparable escena de la Transfiguración de Jesús en la montaña. En los tres evangelios sinópticos precede el anuncio de la pasión y resurrección que Jesús hace a sus discípulos camino de Jerusalén y a raíz de la profesión de fe en su mesianidad por boca de Pedro. La idea de un Mesías sufriente y ajusticiado se salía totalmente de los cálculos connaturales a la esperanza mesiánica de cualquier judío y también de los Apóstoles.

En su relato el evangelista adelanta ya en vida de Jesús y antes de su pasión y muerte, la plena comprensión que del misterio de Cristo dio a los apóstoles la fe post pascual y describe una auténtica epifanía del Mesías oculto, acorde con el “secreto mesiánico” que adquiere especial relieve en su evangelio. Jesús, además de hombre mortal, es el Hijo inmortal de Dios, el Mesías anunciado en la Ley y los Profetas, representados en la Transfiguración por Moisés y Elías.

Puede suponerse que los Apóstoles quedaron desconcertados cuando oyeron a Jesús decirles que Él tenía que someterse a una dolorosísima pasión y que al tercer día resucitaría. Esta realidad era muy difícil que los Apóstoles la comprendieran y la aceptaran, pero Jesús debía prepararlos para ese momento clave de su vida, para eso vino al mundo para redimir a la humanidad y después reconquistar la vida para nunca más morir. Esa es la gran verdad que vamos a vivir en la resurrección de Jesús, pero antes debemos vivir la austeridad de la Cuaresma.

La Transfiguración nos impulsa en una doble dirección: mostrar el rostro de Cristo y descubrirlo en los hermanos, mientras caminamos hacia la Pascua por la renovación de la alianza bautismal. Descubramos el rostro de Jesús en los hermanos, en las personas que experimentan grandes necesidades, y mostremos en nosotros el rostro glorioso de Jesús, testimoniándolo con nuestra vida.

La Iglesia nos acompaña siempre y nos invita durante estas semanas que siguen a la Transfiguración a insistir en nuestra oración ferviente, en las obras de caridad, en la austeridad y la penitencia tan provechosas en la vida cristiana. Pidámosle al Señor la gracia y la capacidad de orar y de hacer el bien para prepararnos a las alegrías de la Pascua, aprovechemos al máximo estos días de abundantes gracias y bendiciones.

Fuente: Luis Alonso Schökel: La Biblia de Nuestro Pueblo.
R. Cantalamessa: “Echad las Redes”.
B. Caballero. En las fuentes de la Palabra.