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FUNDACIÓN SALESIANA DON BOSCO

¿Cuándo termina la temporada ciclónica?

Eso lo saben hasta los chinos de Bonao. Esa expresión no es de rechazo: se dice que la misma surgió en la era de Trujillo. Entre los chinos que inmigraron al país, algunos se radicaron en Bonao y fundaron el parador San Lee Long, donde se detenía la gente que hacía el tedioso viaje, por las condiciones de la carretera, desde cualquier sitio del Cibao hasta la capital y viceversa.

Los funcionarios del régimen también se paraban allí a estirar las piernas y comer. Entre los chinos algunos aprendieron rápido, a su manera, el español, y escuchaban todos los comentarios de quienes charlataneaban en el negocio, entre ellos los funcionarios que hablaban de los asuntos del gobierno. Los chinos eran los primeros muchas veces en enterarse de las cosas del Palacio.

¿Cuándo termina la temporada ciclónica¨¨? Lo sabe “titirimundati”. Pero lo que no saben ni los chinos de Bonao es cuándo terminará el ciclón de las contiendas políticas que nos están inclementemente azotando. Si al menos tuviéramos la certeza de que después de las elecciones de febrero y mayo próximos la temporada ciclónica del mundo político dejará descansar a la población, sería una excelente noticia. Pero, por tratarse de una cultura creada, los próximos tiempos serán de fuertes vientos huracanados. “Cada vez que me acuerdo del ciclón, se me enferma el corazón”, cantaba el trío Matamoros.

La temporada ciclónica de la política está afectando a muchos otros países, tal vez con vientos más huracanados, sin que se vislumbre en qué parará la cosa, caballero. La cosa está que arde y seguirá ardiendo, porque la vida no se detiene, prosigue su agitado curso. Para que no se te enferme el corazón, trata de terminar la temporada ciclónica al menos en tu propia vida y llénate de paz interior, pues los huracanes existenciales dependen en grandísima escala de la actitud con que los afrontemos.

Ni los chinos de Bonao ni nadie sabe cuándo termina la temporada ciclónica de la existencia, pero sí debemos vivir siempre preparados para que los ciclones de la vida no nos encuentren asando batatas. El Adviento y Navidad es un magnífico tiempo para terminar la temporada ciclónica de nuestra vida espiritual.

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