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Puntos de vista viernes, 24 de noviembre de 2017

Museo de matemáticas en Latinoamérica

Hiroyuki Makiuchi

En mi época como estudiante de secundaria ingresé al club de béisbol de mi escuela en la prefectura de Nagano, Japón. Durante tres años, mis compañeros y yo nos dedicamos con ahínco a entrenar diariamente bajo la supervisión del profesor Tamiki Yoshida. Practicábamos fuertemente con el deseo de llegar a participar en el campeonato nacional de béisbol juvenil y, al mismo tiempo, estudiábamos muchas matemáticas con el mismo profesor Yoshida, quien era además el profesor de dicha asignatura en la escuela. Recuerdo que siempre nos decía que para aprender geometría teníamos que trazar líneas complementarias ya que así podríamos ver los problemas desde otra perspectiva, y que para el cálculo, solo teníamos que imaginarnos las estructuras lógicas detrás de los números o bien dibujarlas para entender mejor con los ojos. Ahora, después de todos estos años, he llegado a comprender que estos ejercicios de matemáticas nos ayudaban no sólo a profundizar nuestros conocimientos, sino también a entrenar el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro, el cual, se dice, es el responsable del pensamiento lógico. De la misma manera en que los ejercicios físicos contribuyen a mejorar las habilidades motoras de un jugador de béisbol, las matemáticas son, a mi entender, la mejor herramienta para entrenar el cerebro pues fomentan el desarrollo del poder de pensamiento y de razonamiento.

El béisbol es, por decirlo así, la pasión y el deporte nacional de los dominicanos. ¡Qué maravilloso sería si los niños y jóvenes pudiesen sentir esa misma pasión por las matemáticas y las ciencias!

En mis casi cuarenta años de carrera diplomática, que he ejercido en países hispanohablantes, he llegado a la conclusión de que la educación y, sobre todo, la educación en las áreas de matemáticas y ciencias son fundamentales para el desarrollo de Latinoamérica.

El Museo Akiyama de Matemáticas que se inauguró el día de hoy en el Centro Cultural de las Telecomunicaciones en Santo Domingo contribuirá, precisamente, con el desarrollo de estas importantes áreas de la educación.

El Profesor Jin Akiyama, una de las figuras centrales en la creación de este museo, es uno de los matemáticos más conocidos en Japón. Sus especialidades son la teoría de gráficas y la geometría discreta, pero la mayoría del público japonés lo conoce por la popular serie educativa sobre matemáticas que produjo durante muchos años para el Canal de Televisión Nacional de Japón, NHK. Actualmente es profesor en la Universidad de Ciencias de Tokio y presidente del Museo de Experiencia Matemática de dicha universidad.

En Japón y otros países del mundo existen espacios educativos similares al Museo de Matemáticas en Santo Domingo. En mi caso, el primer Museo de Matemáticas que conocí fue el de Cornellá en Barcelona, que visité justamente por recomendación del Profesor Akiyama hace tres años cuando me desempeñaba como cónsul general en dicha ciudad española. Lo que más me impresionó de este museo fue la forma tan entretenida en la que los visitantes pueden aprender matemáticas. Asistidos por los instructores del Museo y utilizando módulos que pueden tocar y manipular, niños y jóvenes aprenden a pensar, a ser creativos y a escudriñar los principios detrás de los teoremas y fórmulas matemáticas. Da gusto ver la emoción y sorpresa que se dibuja en sus rostros cuando logran solucionar y entender los problemas matemáticos, no solo con la mente, sino también con el cuerpo. Cuando vi esta forma tan práctica y entretenida de aprendizaje, decidí que quería trabajar para impulsar esta metodología de enseñanza de las matemáticas.

Tres años después, en septiembre de 2016, llegué a la República Dominicana en calidad de Embajador. El 20 de octubre de ese mismo año, cuando presenté las cartas credenciales al Presidente Danilo Medina, aproveché la oportunidad para conversar sobre la importancia de las ciencias y las matemáticas. Unos meses después, conversé también con la Vice Presidenta, Margarita Cedeño de Fernández, sobre la creación de un museo de matemáticas en el país. Después, en febrero, me reuní con la Ministra de Educación Superior, Ciencias y Tecnología, Alejandrina German; y, con la colaboración del Vice Ministro Rafael Sánchez Cárdenas, formamos un Comité integrado por profesores universitarios, voluntarios de la JICA y ex-becarios de la JICA con la finalidad de trabajar en este proyecto.

Luego, en diciembre del año pasado, recibí un correo electrónico del Profesor Akiyama en el que me contaba que había visto los resultados de las pruebas PISA. El profesor Akiyama me escribió: “Sr. Makiuchi, lamentablemente, el ranking de la República Dominicana fue el último de los 70 países participantes. Ya que usted se desempeña como Embajador y promueve las matemáticas en ese país, ¿qué le parece si trabajamos codo a codo para cambiar este orden mundial, para que en unos años la República Dominicana ocupe el 60∫ lugar y después, dentro de varias décadas, el 50∫, 40∫ y 30∫ lugar progresivamente?”. Sus palabras me conmovieron profundamente y, de inmediato, puse manos a la obra. Así, en abril de este año me reuní con el Profesor Akiyama en Tokio, y le planteé la idea de abrir un museo en Santo Domingo, similar al que él dirige en la Universidad de Ciencias de Tokio. Él aceptó y, de inmediato, se comprometió a donar cuarenta y siete módulos. Durante las vacaciones de verano y sacrificando su escaso tiempo disponible, el Profesor Akiyama y el Sr. Yamaguchi, su asistente, fabricaron en total cincuenta módulos para donar a la República Dominicana.

Como podrán ver, el Museo de Matemáticas de Santo Domingo es el resultado del esfuerzo y trabajo de numerosas personas. En Japón se suele decir que empezar es fácil, mantener, difícil; y también que la destrucción ocurre en un instante, pero que la construcción requiere de años de esfuerzo continuo. Espero que el Museo Akiyama de Matemáticas sea un ejemplo para toda la región de Latinoamérica y que, en un futuro, se exhiban aquí  módulos ideados por matemáticos dominicanos y surjan profesores y estudiantes creativos y apasionados por las matemáticas que impulsen el desarrollo tecnológico de la República Dominicana para el logro de una República Digital.

El autor es embajador del Japón

en la República Dominicana