Realidad y fantasía
Mi nueva afición
Seguiré con la pintura, es un ejercicio de la imaginación y del pincel que relaja, concentra y distrae, como pocas cosas lo pueden hacer. Soy solo una aficionada, pero ¡estoy enamorada del oficio!
Maria Cristina de Carias
Emma pasa a mi lado y solo me mira de soslayo, dice que ya no le pongo atención a nada que no sea la bendita pintura. Que no oigo el teléfono, ni le pongo atención al celular y que, además, no estoy al tanto de que hay que arreglar unas cuantas cosas en la casa.
Yo no le hago caso. He encontrado un oficio que, aunque practicaba de siempre, ahora con más tiempo me ha conquistado.
No es verdad que tenga descuidado mi hogar, de todas maneras la tengo a ella: mi factótum y se encarga del ebanista, del pintor y del electricista, aunque este es como un hijo para mí y con él me entiendo de maravilla.
Lo que le pasa a Emma es que he dejado de lado las series de televisión que veíamos juntas y se siente sola, mirándolas sin compañía.
Que le vamos a hacer. No me molesto cuando decide emprender viaje a donde su astrólogo de Villa Mella, ni cuando echa un palique con su amigo el que entra como perro por su casa, a todas las mansiones de los poderosos, vía la cocina. Solo me limito a oír los chismes que el personaje trae.
Seguiré con la pintura, es un ejercicio de la imaginación y del pincel que relaja, concentra y distrae, como pocas cosas lo pueden hacer. Soy solo una aficionada, pero ¡estoy enamorada del oficio!

