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Todavía hay quien bien atiende

Cada vez que alguien atiende en forma agradable y yendo más allá de sus obligaciones, trato de saber su nombre. Como el pasado domingo fue el Día de la Mujer, hoy quiero reconocer a algunas de ellas.

Carmenchu Brusíloff

Carmenchu BrusíloffLISTÍN DIARIO

Nos lamentamos de la mala gana con que muchos empleados atienden a los clientes. Y la falta de interés en ir más allá de sus obligaciones cuando surge algo imprevisto. 

Por eso, cada vez que alguien atiende en forma agradable y yendo más allá de sus obligaciones, trato de saber su nombre. Como el pasado domingo fue el Día de la Mujer, hoy quiero reconocer a algunas de ellas.

En laboratorio del sector La Esperilla

Como no soy amante de las apps, cada vez que necesito hacerme una analítica acudo al laboratorio de Amadita en La Esperilla, para solicitarlo, pagarlo y coordinar el día y hora para que vayan a mi casa.

 Allí acudí recientemente con una indicación en mi whatsaspp para enviárselo por e mail. Como el e mail no llegaba, Alfonsina, en lugar de poner mala cara, o esperarlo, empezó a copiar a mano, una a una, cada indicación. Cuando le pregunté qué estaba haciendo, me lo explico sonriendo. ¡Ya tenía todo listo! Un ejemplo de empleada eficiente.

En farmacia en el sector El Vergel

Por costumbre llevo largo tiempo comprando la mayoría de mis medicinas en Farma Value del sector El Vergel. Un día se me ocurrió preguntar si podían tomarme la presión. Pensaba que la tenía bajita. 

Una cajera dijo que no podía, pero Yunelkis de inmediato dijo que ella la tomaría, aunque no estuviese acostumbrada. Se apresuró a buscar el aparato y tomarla. Me quitó la duda. Tenía mi presión muy bien. Sin dudar, Yunelkis es de las que hace sentir bien a los clientes.

En puesto de libros en centro comercial

De cuando en vez hago “window shopping” en Ágora Mall, me tomo un esspresso descafeinado en Sonoma y me compro un pedazo de bizcocho en el puesto de la pastelería que queda al lado, frente a Casa Cuesta, y cuyo nombre no recuerdo. 

La última vez fui en busca de un libro que pensaba agotado y, por viejo, en vista de que SDQLee tiene un puesto de venta en un pasillo e incluye algunos libros usados, me acerqué y pregunté: “¿Tienes una lista de los libros viejos que ustedes venden?” 

La chica, Annybel Esteves, me respondió negativamente, mas al mencionarle Cosas Añejas, de César Nicolás Penson, buscó de inmediato en la computadora. “Sí, lo tenemos, pero nuevo”. Ya pasó el tiempo en que no se podía reeditar. Es, sin duda, otro ejemplo de joven eficiente.

Junto al tramo de café de supermercado

Andaba de compras en el Supermercado Nacional del CCN, pero no encontraba las especias. A una joven del café Santo Domingo, ocupada en ordenar los paquetes del producto, le pregunto si por casualidad sabe dónde están las especias. 

En vez de explicarme, lo que prontamente dice es “Venga conmigo”. Y me conduce justo ante la tramería correspondiente. Se llama Melania. Un ejemplo de joven colaboradora.

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