PSICOLOGÍA

¿Cambio de mando? Aprende a manejar la incertidumbre que esto provoca

Aunque esto sea un fenómeno natural, suele generar ansiedad colectiva, resistencia emocional y conductas defensivas. Bien manejada puede convertirse en una oportunidad de crecimiento, redefinición y fortalecimiento personal y colectivo.

Evitar la incertidumbre no significa eliminarla —lo cual sería imposible— sino aprender a convivir con ella de manera saludable

Evitar la incertidumbre no significa eliminarla —lo cual sería imposible— sino aprender a convivir con ella de manera saludableIStock

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Bernadette Sánchez/Especial para LD
Santo Domingo, RD

Los cambios de mando forman parte inevitable de la vida social, organizacional y política. Ocurren en gobiernos, empresas, instituciones educativas, sistemas de salud y también en estructuras familiares.

 Sin embargo, aunque el cambio sea un fenómeno natural, la incertidumbre que lo acompaña suele generar ansiedad colectiva, resistencia emocional y conductas defensivas. 

El ser humano no teme únicamente al cambio en sí, sino a la pérdida de control que percibe cuando las reglas conocidas parecen modificarse sin garantías claras.

Estas palabras son de Olga María Renville, psicóloga clínica y experta en filosofía mental. “Desde la psicología de la conducta humana, la incertidumbre activa uno de los mecanismos más primitivos del cerebro: la necesidad de anticipar el peligro. Cuando un liderazgo se transforma, el individuo se pregunta —consciente o inconscientemente— ‘¿qué pasará con mi estabilidad, mis derechos, mi rol y mi futuro?’. Esta percepción de amenaza no siempre es racional, pero sí profundamente emocional. Por ello, los cambios de mando suelen venir acompañados de rumores, polarización, estrés laboral, desconfianza y, en algunos casos, parálisis colectiva”, explica la especialista.

Olga María Renville, experta en filosofía mental y psicóloga.

Olga María Renville, experta en filosofía mental y psicóloga.Fuente externa

Según sus conocimientos, uno de los errores más comunes frente a un cambio de liderazgo es intentar negarlo o resistirlo de forma rígida. La resistencia emocional no elimina la incertidumbre; por el contrario, la intensifica. 

“La psicología contemporánea señala que la adaptación saludable comienza cuando se reconoce el cambio como un hecho y se diferencia lo que está bajo nuestro control de aquello que no lo está. Esta distinción resulta clave para disminuir la ansiedad y recuperar la sensación de agencia personal”, sostiene Renville.

Falta de comunicación

una de las estrategias más efectivas para prevenir la incertidumbre es promover una comunicación transparente

una de las estrategias más efectivas para prevenir la incertidumbre es promover una comunicación transparenteGetty Images

En contextos organizacionales, por ejemplo, la incertidumbre suele aumentar cuando la comunicación es ambigua o inexistente. El silencio prolongado, los mensajes contradictorios o la falta de claridad sobre expectativas generan interpretaciones catastróficas. 

La mente humana tiende a llenar los vacíos de información con supuestos negativos. Por ello, una de las estrategias más efectivas para prevenir la incertidumbre es promover una comunicación transparente, coherente y empática. “Informar, no sólo reduce la ansiedad, sino que fortalece la confianza y el sentido de pertenencia”.

A nivel individual, enfrentar un cambio de mando implica trabajar la tolerancia a la ambigüedad. No todas las respuestas estarán disponibles de inmediato, y aceptar esta realidad es una habilidad psicológica fundamental. 

La flexibilidad cognitiva —capacidad de adaptarse a nuevas reglas sin perder identidad— se asocia con mayor bienestar emocional y menor desgaste psicológico. Quienes desarrollan esta habilidad logran reorganizar sus expectativas sin caer en el miedo paralizante.

Otro aspecto esencial comenta la psicóloga, es evitar la personalización excesiva del cambio. Muchas personas interpretan un nuevo liderazgo como una amenaza directa a su valor, competencia o posición.

 Esta lectura suele activar inseguridad, defensividad y conductas de autosabotaje. Desde la psicología clínica, se recomienda observar el cambio desde una perspectiva más amplia, entendiendo que los movimientos estructurales rara vez son ataques personales, sino reconfiguraciones de sistemas más grandes.

Importancia de las regulaciones emocionales

El ser humano no teme únicamente al cambio en sí, sino a la pérdida de control que percibe cuando las reglas conocidas parecen modificarse sin garantías claras.

El ser humano no teme únicamente al cambio en sí, sino a la pérdida de control que percibe cuando las reglas conocidas parecen modificarse sin garantías claras.IStock

En el ámbito social y político, los cambios de mando suelen amplificar emociones colectivas como la esperanza, el temor o la desconfianza. Aquí, la regulación emocional juega un papel crucial. 

El consumo excesivo de información alarmista, la sobreexposición a discursos polarizados y la repetición constante de narrativas catastróficas aumentan el estrés psicológico

Una ciudadanía emocionalmente regulada es aquella que se informa de manera crítica, reflexiona antes de reaccionar y evita decisiones impulsivas basadas en el miedo.

Finalmente, evitar la incertidumbre no significa eliminarla —lo cual sería imposible— sino aprender a convivir con ella de manera saludable. 

La incertidumbre bien manejada puede convertirse en una oportunidad de crecimiento, redefinición y fortalecimiento personal y colectivo. Los cambios de mando, cuando se abordan con conciencia psicológica, pueden abrir espacios para la innovación, el diálogo y la construcción de nuevas formas de liderazgo más humanas y responsables.

En tiempos de transición, la estabilidad no proviene únicamente de quien lidera, sino también de la capacidad interna de las personas para adaptarse sin perder equilibrio. Comprender esto es, quizás, el mayor acto de madurez psicológica frente al cambio.