¿Quién educa al pueblo?
“La exaltacion de la Santisima Cruz”
Fui muy feliz con mi esposo todos esos años y siempre íbamos juntos a todas partes, tanto así, que todos nos llamaban Carluchi. Carlos y Maruchi unidos.
María Teresa R. Elmúdesi
Hablo de este tema hoy, para recordar que fue un 14 de septiembre, hace 59 años, que contraje matrimonio con mi esposo de todos esos años, Carlitos Elmudesi Porcella. Serían las “Bodas de Diamante”.
Cuando pienso en todos estos años vividos felizmente, me siento privilegiada del Señor y de Su Santísima Madre. Todavía recuerdo ese día como si fuera ayer.
El sacerdote vestía de rojo ese día, y aunque fue una boda sencilla, porque un tío muy querido, padrino de mi graduación, regresaba de los Estados Unidos desahuciado con cáncer en el mediastino. Y no quiso que suspendiera la boda. “Las bodas no se suspenden” me decía.
Fui muy feliz con mi esposo todos esos años y siempre íbamos juntos a todas partes, tanto así, que todos nos llamaban Carluchi. Carlos y Maruchi unidos. Ayudamos a fundar el Instituto de la Familia con el hoy Cardenal Nicolás López-Rodríguez, junto a nuestro asesor del MFC desde que nos casamos, el Rev. Padre Lautico García S.J.
Siempre fuimos comprometidos con nuestra Iglesia, formándonos con los documentos del Concilio Vaticano II, sobre familia, así como con el de Aparecida, asistiendo a muchas de las Asambleas Latino-americanas como presidentes Nacionales del MFC.
Mi esposo (hoy fallecido) y yo siempre estuvimos al tanto de todos los documentos de nuestra Iglesia Católica comprometidos con nuestra fe en la evangelización de las familias dominicanas. Aleluya. Amén.

