RESTAURANTE

Un rinconcito ecoamigable inspirado en el legado de los guloyas

Volver a las raíces. Pan de fruta, jagua, jengibre, yuca, batata, jalao, buñuelos, el té de la abuela, mofongo, domplines; muebles de palés y arte por doquier...

El concepto eco cuenta desde el pasado lunes con un rinconcito en la Zona Universitaria que conjuga arte, reciclaje y los sabores ancestrales de la gastronomía criolla.

El ambiente acoge de manera especial a los añoran comer en un lugar que los “devuelva” al campo, a los aromas y sabores de la cocina de la abuela.

Es una creación del artista plástico y del reciclaje Luis Rivas y el chef Gabriel Ramírez.

Por su tendencia ecoamigable, el lugar no ha pasado desapercibido: los utensilios desechables son biodegrables; todos los muebles fueron creados con madera reciclada de palés y las sillas, de madera de nin y tejidas en guano, fueron elaboradas por artesanos del municipio de Cabral, en Barahona.

Se llama Guloya Primero pensaron ponerle Gula, palabra que hace alusión a “ese pecado capital relacionado con comer exageradamente”, cuenta Rivas a Listín Diario.

“Ese nombre me gustaba, pero no me llenaba del todo porque quería un nombre que se relacionara con el folclore. El guloya es un personaje ya adoptado por nosotros”.

Rivas destaca que estos negros inmigrantes llegaron a nuestro país en el siglo XIX provenientes de las islas inglesas para trabajar en la industria azucarera, trajeron sus costumbres y tradiciones y se fueron adaptando hasta formar parte de la cultura dominicana.

¿Para comer? Usando solo ingredientes naturales, en el menú priman platos de la cocina criolla y cocola.

“Estamos innovando con el uso de frutos de nuestras tierras y combinando herencias culinarias de nuestros colonizadores y de los que llegaron aquí a dejarnos parte de su cultura”, sigue Rivas.

Pan de fruta, jagua, jengibre, yuca, plátano, batata, jalao, buñuelos, el té de la abuela, mofongo, domplines…

“La experiencia de comer las cosas que nos traen recuerdos de nuestros campos, de nuestros abuelos y de la gastronomía dominicana cargada de antojos exóticos, cosas que regularmente no aparecen en cualquier restaurante local”.

DE INTERÉS Decoración. Mantuvieron el blanco en las paredes para darle vida y color con la decoración y los elementos de pared. Caras de guloyas, espejitos, lámparas y detalles hacen del restaurante un lugar alegre y acogedor.

Opciones. En Guloya “se podrá realizar cualquier actividad cultural o artística siempre y cuando se pueda adaptar al espacio disponible”, dice Rivas.

Ceviche servido en canasta de plátano verde. Xiomarita Pérez

Inspiración cultural en los guloyas.

Está ubicado en la calle José Dolores Alfonseca No. 3

Gabriel Ramírez y Luis Rivas unieron el arte culinario y el arte del reciclaje y dieron vida a Guloya.

Sancocho. La comida criolla está condimentada con ingredientes naturales, sin químicos ni sazones artificiales.