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La Vida jueves, 23 de noviembre de 2017

VIDA VERDE

Alianza para proteger a los mamíferos marinos

Los santuarios Agoa (Antillas Francesas) y Bancos de la Plata y la Navidad (RD) se asocian para garantizar una protección más eficaz de los mamíferos marinos en las aguas caribeñas

Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo

Dos santuarios marinos se asocian para aunar esfuerzos en la conservación y protección de los mamíferos que viven y visitan las aguas del Caribe.

Los Bancos de La Plata y de La Navidad, de República Dominicana, y el santuario Agoa de las Antillas Francesas (Guadalupe, Martinica, San Martin y San  Bartolomé) establecieron oficialmente relaciones con el interés de abordar estrategias conjuntas que ayuden a concienciar sobre la importancia de conservar su biodiversidad marina.

Para formalizar la relación, una delegación del Agoa visitó hace dos semanas República Dominicana.  

Yvon Combes y Sabine Garnier,  presidente y encargada de Proyectos Internacionales del santuario Agoa, respectivamente; y Ferdy Louisy, vicepresidente de la Agencia Francesa para la Biodiversidad, visitaron durante cuatro días la provincia de Samaná (Santa Bárbara y Las Terrenas) y Santo Domingo y establecieron relaciones con las autoridades locales y las instituciones involucradas en la observación de ballenas jorobadas.

La iniciativa es una de las tareas de la Comisión de Cooperación Internacional del Santuario Agoa, que contempla el desarrollo de relaciones económicas y científicas con los países vecinos.

“Estamos muy sensibilizados con la actividad de observación de ballenas que se realiza aquí en dominicana -dice Combes-. De hecho, nuestra visita permitió darnos cuenta de que aquí se ofrece la observación desde tierra”.

En Guadalupe, agrega, las observaciones solo se hacen desde el mar o en avión.

 “Es una riqueza adicional para nosotros desarrollar el ecoturismo. Así que desde que regresemos a  Guadalupe vamos a pedir a las diferentes colectividades establecer un levantamiento  de puntos esenciales para hacer la observación desde tierra”.

Una de las ventajas que tienen estas islas es que, por su tamaño, es posible observar ballenas desde cualquier punto de sus costas.

Experiencias
El santuario Agoa es un espacio de 143,256 kilómetros cuadrados que a su vez forma parte de una zona ecológica exclusiva perteneciente a la Francia de ultramar.

Las primeras gestiones para su creación comenzaron en 1998, pero no fue hasta 2012 que se tomó la decisión de establecer la zona de conservación. El consejo de manejo del santuario quedó instaurado en 2015.  Su sede administrativa está en la isla de Guadalupe y de su gestión se encarga la Agencia Francesa para la Biodiversidad, creada en 2016 y con sede en París.

Como actividad ecoturística, las observaciones de ballenas jorobadas y otros mamíferos comenzaron en 2104, explica Sabine Garnier. Actualmente, cuentan con 10 operadores en Guadalupe, 20 en Martinica y uno en San Martin.

Aunque todavía no llevan registros de la cantidad de visitantes, aseguran que muchso locales y turistas extranjeros acostumbran observar a las jorobadas.

“La comisión de observación de ballenas fue creada en 2015 con el objetivo de acompañar a la red de observadores y de operadores de manera que mantengan las buenas prácticas de observación”, manifiesta Sabine.

También fue creada una normativa que regula y establece las reglas a seguir.

Entre esas buenas prácticas y normas, Combes destaca respetar la zona de prudencia de 300 metros alrededor de los animales para limitar las perturbaciones a estos animales “tan sensibles a cualquier tipo de ruido y de molestias”.

También mantener una distancia mínima de acercamiento de 100 metros, una velocidad de cinco nudos máximos y no colocarse de frente ni detrás de las ballenas.

Dentro de los 300 metros de prudencia se permiten solo dos botes, con un periodo de observación limitado a 20 minutos y una dirección y velocidad constantes para evitar los giros bruscos, especialmente al momento de dejar la zona.

Si los animales están muy cerca de la costa, los barcos deben permanecer en tierra.

“Se trata de asegurar la tranquilidad de los cetáceos para garantizar su presencia el mayor tiempo posible en nuestras áreas”, sostiene Combes.

Actualmente, en Agoa trabajan en la elaboración de un listado de las especies que visitan las aguas de las islas y cuentan con la colaboración de los  operadores para reunir datos tanto de los mamíferos como de los visitantes al santuario.  

“El punto principal de nuestra acción es la seguridad de las personas, la seguridad de los mamíferos y garantizar que la actividad económica se vaya desarrollando progresivamente sobre la base del turismo sostenible tomando en cuenta estos elementos”, apunta Combes.

¿Qué contempla la alianza entre el Agoa y el Santuario de Mamíferos Marinos Bancos de La Plata y de La Navidad?

Entre las acciones que siguen figuran el intercambio de conocimiento científico a través de las universidades, la elaboración de estrategias conjuntas sobre educación medio ambiental que incluyan la sensibilización y la animación, el intercambio de herramientas de investigación, la armonización de las buenas prácticas y el desarrollo de actividades ecoresponsables para la observación de ballenas.


Keyvan Sayar, consejero de Cooperación y Acción Cultural de la Embajada de Francia en República Dominicana;  Sabine Garnier,  encargada de Proyectos Internacionales del santuario Agoa; y Yvon Combes,  presidente del santuario Agoa.


“Estamos en un corredor ecológico, algunas ballenas pasan por nuestras aguas y siguen hasta República Dominicana. Se ha dado el caso de que ballenas avistadas en Guadalupe son vistas luego aquí, todo gracias a la foto-identificación. Vienen de lejos, de las aguas de Canadá, o del mar de Noruega. El Caribe es su punto de reproducción y acoplamiento, si los machos están en un punto y las hembras en otro, el canto les permite encontrarse en estas aguas”, explica Sabine.

Yvon señala, al respecto, que los mamíferos marinos son patrimonio del Caribe y que por ello hay que insistir en la firma de acuerdos.

“Las firmas son siempre de a dos. Y hay que garantizar también una voluntad compartida de los firmantes. No lo hacemos para nosotros los humanos, sino para esos animales que son los elementos que nos relacionan a todos en el Caribe”, dice Combes.

“Para la biodiversidad no hay fronteras”, agrega Sabine.

DE INTERÉS
Una enorme zona marina protegida

Más de 20 especies de cetáceos frecuentan los 143,256 kilómetros cuadrados del santuario de las Antillas Francesas Agoa, una de las mayores áreas marinas protegidas francesas. Uno de sus objetivos es limitar las presiones sobre los animales para que coexistan en armonía con los humanos. Evitar, por ejemplo, las colisiones, las molestias, la contaminación química, las capturas accidentales, la contaminación acústica y la ingestión de desechos.