UN RAYITO DE ESPERANZA
Como un cristal
La sociedad en la que vivimos nos presenta un amor frágil y delicado, enfocado en la satisfacción personal y en los beneficios que de la persona ‘amada’, se pueda recibir. El nivel de tolerancia en este tipo de amor parece mantenerse, solo hasta el punto en que, los intereses particulares no se ven afectados; y qué decir de la permanencia, está sustentada en el cumplimiento de las expectativas que el uno tiene del otro. Este hecho me lleva a identificar la pertinencia de reenfocar la definición de amor y de excavar en sus profundas raíces, para descubrir su verdadero significado a la luz de 1ra. de Corintios 13:
El amor es sufrido Es benigno No tiene envidia No es jactancioso No se envanece No se irrita No guarda rencor No hace nada indebido No busca lo suyo No se goza de la injusticia, más se goza de la verdad Todo lo sufre, todo lo soporta, todo lo espera, todo lo cree El amor nunca deja de ser El amor es Dios.
Lic. Dinorah Sosa Terapeuta Familiar

