Psicología
Convicciones que llevan al delirio
Estadísticas. El 80% de las personas con trastornos delirantes permanece casado y un 50% aproximadamente tiene un empleo estable.
Tener salud mental en un mundo de tanta demanda física, emocional, laboral, es lo que sin lugar a duda quiere la humanidad.
Sin embargo, son muchos los trastornos que pueden llevar a una persona a no tener este bienestar a nivel mental. Uno de ellos es el delirio de persecución.
Del tema habla Roelka Ventura, especialista del centro Psicologicamente, quien informa que cuando una persona está padeciendo de este trastorno por lo general no presenta alteraciones sensoperceptivas, aunque pueden estar presentes alucinaciones auditivas, táctiles u olfativas.
Pero para comprender mejor el tema, la especialista entiende que hay que contestar esta interrogante: ¿Una persona con trastorno delirante puede llegar a ser funcional? Y la respuesta es que en la mayoría de los casos sí. “La respuesta es afirmativa porque el funcionamiento no está alterado de forma marcada, y la conducta no se manifiesta extraña o rara”, aclara.
La especialista dice que solo podría llegar a tener consecuencias a nivel psicosocial si la idea delirante se encuentra tan activa que lo lleva a un estado de crisis.
“Este aspecto ‘lógico’ de la temática de los trastornos delirantes, se relaciona con su inicio, ya que suele comenzar con hechos o situaciones ‘reales’. Por ejemplo, situaciones que realmente pueden suceder en la vida real, como es ser perseguido, envenenado, contagiado, amado a distancia, tener una enfermedad o ser engañado por su pareja”. Por lo general, el inicio es progresi vo e insidioso y se va instaurando poco a poco, asegura Ventura.
“Es decir, que son situaciones que en principio son muy reales y creíbles por cualquier persona y que durante su desarrollo, es que pueden crear sospecha de las personas a su alrededor de que la situación no es normal”, puntualiza.
A nivel psicopatológico, el delirio de persecución se considera una alteración del contenido del pensamiento y no como derivado de anomalía de la cognición.
En el delirio de persecución el paciente tiene ideas o convicción centrada de ser víctima de una conspiración, una injusticia, seguimiento, una difamación, o cualquier tipo de persecución que puede poner la vida en peligro, resalta. Perciben un ‘algo’ que se convierte en parte de estas ideas tormentosas.
Ventura explica que el resentimiento, la irritabilidad y las continuas reivindicaciones son constantes en estos pacientes. “En este tipo de pacientes es frecuente el aislamiento social y situaciones permanentes de privación e injusticia que deterioran la autoimagen, a pesar de que muchas veces se mantiene un sentido excesivo de importancia personal”, comenta la especialista.
El sistema de creencias delirantes se puede iniciar y mantener a merced de juicios sobre hechos irrelevantes, que no permiten establecer relación lógica (por ejemplo un delirante persecutorio, puede concluir que las personas que le van a hacer daño se ponen un color específico de ropa al momento que deciden atacarlo o que la cámara de seguridad de su casa se apaga de forma extraña y por eso no ve cuando entran para hacerle daño), detalla. Esta idea delirante frecuentemente persiste y a veces evoluciona a lo largo de la vida.
“La interpretación constituye un elemento psicopatológico fundamental en estos pacientes. Todas las percepciones adquieren un significado que se incorpora de manera progresiva a la temática delirante y la persona va haciendo lógica de que lo que le está sucediendo es real, por ejemplo que algún vehículo lo viene persiguiendo, y a partir de esta idea va añadiéndole creencia a la misma”, sostiene Ventura.

