CARDIOLOGÍA PARA TODOS

El latido del corazón

¿Te has puesto a pensar cómo se produce el latido de tu corazón? Esa bomba, constituida por un músculo especializado, tiene su fuente de energía en su misma pared. La fuente y la red de distribución de energías están a cargo de un tejido especial, un sistema intrínseco y automático, cuyas células tienen propiedades similares a las neuronas del cerebro. La fuente de energía, comparable a la batería de un carro, es el nódulo sinusal (Keith y Flack) que tiene forma ovalada y está en la pared interna de la aurícula derecha, está alimentado por las arterias coronarias y recibe innervación del sistema simpático (acelerador) y el parasimpático o vagal (frenador). El nódulo sinusal es el “marcapaso” del corazón, que dispara impulsos motores a razón de 60 a 100 minutos normalmente. Cada impulso genera una contracción del corazón y origina una onda eléctrica que viaja por el cableado o sistema de conducción que está en la pared de la aurícula derecha, llega al nódulo articulo-ventricular (Aschff Tawara) para luego seguir por el haz de his que a su vez se divide en cuatro ramas que se distribuyen por las paredes del ventrículo derecho y el izquierdo en donde se subdividen en pequeñas ramas para formar la red Purkinge que va estimulando la contracción del corazón. Aunque anatómicamente el corazón está formado por varias piezas, desde el punto de vista funcional se comporta como una sola pieza, que se contrae coordinadamente desde la punta o ápex del corazón hacia arriba. Cualquier alteración circulatoria, funcional o anatómica, en cualquier parte de este sistema provoca trastornos del ritmo cardiaco (arritmia). La energía eléctrica del corazón se registra rutinariamente mediante el electrocardiograma. Si pudiéramos hacer una excursión en el interior del corazón mediante nano-robots, sensores y marcadores del estimulo eléctrico, podríamos monitorear y contemplar las ondas de activación en forma de centello multicolor, en tiempo real, de ese prodigio de la creación, en el maravilloso escenario de los latidos del corazón. Héctor Mateo, director general, Instituto de Cardiología

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