Cementerios llenos en víspera del Día de las Madres
Las flores abundaban a las afueras de los cementerios y largas filas en el camino, pues los ciudadanos se dirigieron a visitar a las madres, desafiando las altas temperaturas de calor y los tapones, pero nada impidió que rompieran su tradición.
Tapón para llegar al Cementerio Cristo Redentor en vispera del Día de las Madres.
En víspera del Día de las Madres y con las calles entaponadas, los ciudadanos se dirigieron a visitar a sus progenitoras fallecidas al cementerio, esto como una tradición para recordar las vivencias y alegrías compartidas.
Entre las tumbas y casetas con el nombre grabado de quien le dio la vida, Félix Polanco visitó como de costumbre el Cementerio Cristo Redentor para asear el lugar donde descansa su madre y luego enterrar los restos de su esposa que acaba de fallecer.
“Después de salir de aquí voy donde mi esposa que falleció y la tienen en el Jardín Memorial”, dijo, reflejando tristeza en su rostro y con gafas que cubrían el pesar en sus ojos.
Otros que se dirigieron al panteón para llevarle flores a su madre fueron José Fernández y su hermana Tania, que recuerda a su progenitora como una mujer alegre que ayudaba a los más necesitados.
Tania Férnandez sosteniendo las flores para la tumba de su madre.
“Mi madre siempre estaba feliz y su alegría nos la transmitía a nosotros como a todo el que la rodeaba. Algo que recuerdo siempre de mi mamá es que era una mujer que ayudaba a los pobres. No tenía una fundación ni nada, pero ella salía con lo que tenía y ayudaba a quienes la necesitaban”, mencionó Tania, mientras colocaba flores en la tumba de su madre donde se encuentra una foto suya acompañada de un balón.
Carla López visitó el Cementerio Nacional Máximo Gómez como cada año para rendir tributo a la muerte de su madre en víspera de un día que para ella era célebre por ir a la morada de su progenitora a llevarle un regalo y el abrazo que la consolaba.
“Me gusta venir porque siento que es una manera de rendirle homenaje porque mi mamá era una persona muy alegre y cuando vengo me da paz estar aquí y visitar su tumba”, expresó López al retirarse de la rumba junto a su hija.
Para Carmen Peguero, el Día de las Madres es una festividad que quedó marcada en su corazón; su progenitora en una fecha como esta falleció y ahora recuerda con nostalgia los momentos a su lado y las aventuras en la casa familiar.
“Vinimos hoy en familia a visitar la tumba de mi mamá en su primer año y me da mucha tristeza que mi madre ya no esté con nosotros como antes que nos sentábamos todos juntos en el patio a relajar y hacer cuentos; eran buenos tiempos”, contó acongojada y con una mirada fija a la tumba de su madre.
Las flores abundaban a las afueras de los cementerios y largas filas en el camino, pues los ciudadanos se dirigieron a visitar a las madres, desafiando las altas temperaturas de calor y los tapones, pero nada impidió que rompieran su tradición.

