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La República domingo, 03 de julio de 2022

Transporte alternativo: una solución para devolverle la ciudad a la gente

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Nasha Cruz Chevalier
Santo Domingo, RD

Gracias a una oferta de transporte público poco estructurada, intermodalidad y cobertura defectuosa e inseguridad vial, la movilidad en Santo Domingo actualmente es ineficiente y poco sostenible, puesto que está generando un impacto negativo en términos ambientales.

República Dominicana, pero en especial el área metropolitana, presenta el reto de la movilidad sostenible, la cual implica el desplazamiento de las personas de un lugar a otro de manera eficiente, rápida, cómoda, segura y responsable con el medio ambiente. Busca tener medios de transporte “amigables” que contribuyan a la respuesta climática, al crecimiento económico y al desarrollo sostenible.

¿Qué entrevé? El papel de la movilidad sostenible es el de disminuir la huella ambiental utilizando medios de transporte, ya sean colectivos o individuales, más sostenibles. “Es usar menos el carro y usar modos como el transporte público, la caminata, la bicicleta, para hacer los desplazamientos. De lo contrario, la segunda estrategia es usar vehículos más limpios”, explicó Juan Pablo Bocarejo, director del Apoyo a la Implementación del Plan de Movilidad Sostenible del Gran Santo Domingo (Aipmus).

Actualmente, Santo Domingo ofrece como transporte alternativo y respetuoso con el medio ambiente, el Metro de Santo Domingo, el teleférico, vehículos eléctricos, bicicletas, autobuses (OMSA) y traslados a pie.

 

Para visualizar la infografía haga clic aquí.

 

Beneficios del transporte alternativo

 

A rasgos generales, emplear medios de transporte sostenibles constituye una ciudad medioambientalmente amigable, que es interesante para que otras personas puedan conocerla (turismo) y, además, concibe ciudadanos con menor cantidad de estrés y ansiedad; con mayor calidad de vida, más productivos y que disfrutan de lo que el entorno ofrece.

Ahorro económico para los usuarios. Bocarejo dijo que, idealmente, un usuario de bicicleta o del transporte público, gasta menos dinero del que puede expender una persona en su automóvil cotidianamente y aún más en términos de tiempo.

La utilización de la bicicleta o de los coches eléctricos son opciones ideales. Quienes escojan estas alternativas obtendrán un ahorro económico considerable en combustibles, ya que los precios de la gasolina se encarecen. También, hay que tener en cuenta otros gastos frecuentes en seguros, aparcamiento o mantenimiento”, ilustra el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Mimarena).

Reducción de la contaminación ambiental. Según la ONU, el transporte produce una cuarta parte de las emisiones que provocan el cambio climático, por lo que, desarrollar sistemas de movilidad sostenibles es “crucial” para la preservación del planeta.

Contribución clave para la salud y opción ideal para mejorar el estado físico. Al optar por reducir los desplazamientos en vehículos de motor se contribuye a que descienda la tasa de mortalidad por cáncer de pulmón, enfermedades respiratorias o problemas de desarrollo cognitivo infantil, entre otros factores.

Para la ONU, el usuario de estos sistemas de movilidad va a tener una mayor actividad física, contribuyendo a la prevención y gestión de enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la diabetes. También, ayuda a reducir los síntomas de la depresión y la ansiedad y mejora las habilidades de razonamiento, aprendizaje y juicio.

“La tensión provocada por el intenso tráfico y los tapones en las grandes ciudades repercuten negativamente en nuestra salud mental. Son sinónimos de estrés, malhumor, ansiedad e irritabilidad para millones de personas a diario. Utilizar vehículos silenciosos y evitar los tapones puede reducir el estrés, los trastornos de sueño, el dolor de cabeza, la falta de concentración y hasta las enfermedades del corazón”, comenta Mimarena.

Esta ventaja, en palabras de Bocarejo, también alude a la facilidad en el desplazamiento que “nos garantice que no nos vamos a morir, que no vamos a tener una fatalidad simplemente por movernos”.

Disminución considerable del ruido. Tener una ciudad con movilidad sostenible reduce la contaminación sónica. El ruido que generan los automóviles, motores, entre otros, hacen que la ciudad tenga niveles acústicos muy altos que terminan afectado también en temas de salud.

Además, de acuerdo con informaciones del Ministerio de Medio Ambiente, el uso de transportes alternativos supone una menor explotación petrolífera, creación de miles de puestos de trabajo, ciudades verdes y más bellas y el impulso de áreas céntricas sin presencia abusiva de coches.

 

Desafíos de movilidad en el GSD

 

Expertos consultados por este medio coinciden que conceptualmente, Santo Domingo es una ciudad poco sostenible, puesto que el desplazamiento implica una gran pérdida económica, social y ambiental.

Automóvil como modo de transporte predominante. En República Dominicana el transporte es responsable del 10 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, y eso es debido a la cultura del vehículo privado.

En Santo Domingo, las emisiones emitidas por los carros privados en 2019 sobrepasaban las emisiones de los otros modos. Los carros sumaban un 56 % de las emisiones, seguidos por los conchos (16 %) y los buses/guagua (15 %), según el Plan de Movilidad Sostenible (PMUS) de Santo Domingo.

De los tres millones de viajes que se generan diario en el GSD, el 42% corresponde a vehículos privados, el 6% al transporte público y el 21% a la población que camina.

“Eso te dice que la tasa de motorización está orientada a desplazamientos individuales”, puesto que, como sociedad, “cuando queremos independencia económica queremos un vehículo particular”, explicó Alexandra Cedeño, Directora de Movilidad Sostenible del Intrant.

Por su parte, la ecóloga Arisaura Salcedo explica que Santo Domingo tiene una infraestructura para el vehículo y que quien no ande en vehículo privado “se convierte en un estorbo para la ciudad”.

“Como territorio hemos pensado más en hacer una ciudad para los carros que para los humanos que habitan”, afirmó.

La cultura del transporte informal. “Cuando se tiene una cultura de un sector informal (carros conchos, motoconchos, minibuses, etcétera) de mucho tiempo, generar una transformación en la organización toma tiempo, estamos hablando de tu pasar un sistema artesanal o un sistema de concho, carros informales a un sistema formal, organizado, una estructura empresarial. Es un gran desafío para nosotros como país”, expuso Cedeño.

Inversión inicial. Miguel Alejandro Martínez, ingeniero y político, entiende que el desafío “más grande” es la inversión inicial, tanto en infraestructura, como en instituciones y, en cambio cultural en la sociedad para poder implementarlo (transporte sostenible). Considera que sería “una desventaja” invertir en uno solo.

“Lo ideal es invertir en todos los sistemas de trasporte que se puedan interconectar y tener opciones para moverse”.

 

Recomendaciones para implementar movilidad sostenible

 

Para impulsar el cambio que se necesita, como ciudadanos, se puede caminar más, comenzar a usar bicicletas, usar el transporte público más frecuentemente, manejar vehículos eléctricos y combinar viajes cuando sea posible, ahorrando de esta manera tiempo y dinero.

Salcedo y Martínez animan a los gobernantes a priorizar las formas de movilidad sostenible y la intermodalidad (por ejemplo, que se permita que en los autobuses y metro se puedan montar bicicletas); completar el plan de metro y ciclovías; intervenir las aceras de la ciudad (haciéndolas más amigables para el peatón); instalar biciparqueos fuera de estaciones de metro; y a crear políticas que alienten a los ciudadanos a utilizar estos medios de transporte.


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