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Abinader, en el péndulo entre China y EEUU

El presidente Luis Abinader durante una reunión con funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en el país. ARCHIVO /LD

El presidente Luis Abinader durante una reunión con funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en el país. ARCHIVO /LD

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Javier FloresSanto Domingo, RD

Luis Abinader, al momento de asumir la presidencia de la República el 16 de agosto del año pasado, dejó establecido claramente que Estados Unidos sería el principal socio del país, obviando las recientes relaciones establecidas desde la administración de Danilo Medina con China, el más importante competidor de los estadounidenses en materia comercial.

La intención de estrechamiento de las relaciones entre ambas naciones se mostró cuando el entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, asistió a la juramentación de Abinader y luego se reunió con él.

El exfuncionario estadounidense indicó que República Dominicana y Estados Unidos tienen una relación muy sólida, por lo que esperaba trabajar en colaboración para lograr una mayor seguridad regional y prosperidad económica para las naciones que conforman la región.

“Nosotros tenemos una relación especial con Estados Unidos, tenemos más de dos millones de dominicanos viviendo en Estados Unidos, nuestro principal socio comercial es Estados Unidos, nuestro principal emisor de turistas es Estados Unidos; nosotros tenemos que tener esa relación especial y de alianza con Estados Unidos”, justificó el presidente en una entrevista previa a su acto de juramentación con el director del periódico El Día, José Monegro.

Tanto las declaraciones y la posterior visita de Pompeo se realizaron cuando al jefe del Estado se le suponían “buenas relaciones” con el actual gobierno estadounidense, dirigido por Donald Trump.

Para la campaña electoral del 2016, su principal asesor en materia de seguridad lo fue Rudolph Giuliani, exalcalde de la ciudad de Nueva York y quien ha fungido como abogado del entonces presidente Trump.

En el año 2019, en medio de rumores para cambiar la Constitución de República Dominicana y así permitir otra repostulación de Danilo Medina, Giuliani dijo que si se quería modificar la carta magna dominicana debía hacerse pensando en futuro, y no en el presente inmediato. Giuliani defendió en ese momento que no actuaba como abogado de Trump, sino en medio de sus trabajos de consultoría en la República Dominicana, según le cita el diario estadounidense Washington Post.

Y ni hablar de aquella llamada telefónica de Pompeo a Medina, donde insistió en la necesidad de “respetar las reglas de juego” en el país, en referencia directa a las pretensiones de funcionarios del Gobierno de someter un proyecto de reforma constitucional para permitir a Medina presentarse a las elecciones de 2020, que finalmente terminó ganando Abinader.

Debido a eso se pensó que las relaciones con Estados Unidos se enfriarían un poco tras la derrota de Donald Trump, el mandatario afirmó en diciembre de ese año que las relaciones de República Dominicana con Estados Unidos, y su nuevo gobierno, continuarán fortaleciéndose para el desarrollo del comercio y las inversiones en beneficio de ambas naciones e informó que no habrá cambios, y que los inversionistas estadounidenses tienen más seguridad para invertir en la República Dominicana. Asimismo, resaltó la coordinación existente para el combate del crimen regional.

Mientras eso sucedía, se verificaba el enfriamiento en las relaciones entre China y República Dominicana advertido desde que el presidente Abinader estableció en varias ocasiones que la primacía de las relaciones internacionales sería con Estados Unidos, por su condición de principal socio comercial y “ser el hogar de casi dos millones de dominicanos”.

Desde ese momento se asumió que las relaciones previamente establecidas con la República Popular China por el gobierno de Danilo Medina en 2018, se verían deterioradas o enfriadas, en lenguaje diplomático.

Incluso desde el mismo 16 de agosto de 2020, cuando Abinader asumió como cabeza del Poder Ejecutivo, las relaciones con China ya daban señales de alejamiento o de tomar otro rumbo al que había sido trazado por Medina.

Limitaciones Informe.“Si China quiere invertir en áreas no estratégicas del Gobierno dominicano es bienvenida su inversión, pero la decisión del Gobierno dominicano es tener una alianza estratégica con los Estados Unidos”, señaló el mandatario dominicano en una conversación con el Wilson Center, de Estados Unidos, una organización no partidista que se define como un foro de problemas globales, investigaciones independientes y diálogo abierto.

Las áreas estratégicas definidas por el gobierno son los puertos, aeropuertos y las telecomunicaciones.

En ese mismo programa, el mandatario señaló que el hecho de que Estados Unidos sea el principal socio comercial de República Dominicano no significaba el rompimiento definitivo de las relaciones con China.

Incluso, el 17 de noviembre de 2020 el gobierno dominicano firmó con Estados Unidos comprometerse a “salvaguardar la seguridad nacional de ambos países” excluyendo a suplidores de equipos y tecnología 5G que sean considerados de “alto riesgo”.

“La participación de República Dominicana en la Red Limpia allana el camino para la expansión de las inversiones del sector privado estadounidense y fortalece las garantías mutuas para socios de la región y de otras partes del mundo con ideas afines”, dijo el subsecretario de Estado, Keith Krach, al finalizar el acto de firma.

Al respecto, la embajada de la República Popular China en el país defendió sus tecnologías y acusó a Estados Unidos de aprovecharse de sus ventajas en tecnología cibernética para llevar a cabo escuchas y vigilancias electrónicas durante largo tiempo, “de trazar líneas en el desarrollo tecnológico según su ideología y de promover la Guerra fría tecnológica”.

“El propósito es mantener su hegemonía tecnológica e intereses económicos. La “red limpia” promovida por EEUU es una “red sucia de carácter discriminatorio, exclusivo y politizado, que privará a otros países de su libertad y derecho de elección, y violará la soberanía digital y seguridad informática de otros países”, señalaba en su declaración el gigante asiático.

Enfrentamiento La sensación del alejamiento en las relaciones RD-China se acentuó en ese mes de noviembre, cuando el Gobierno dominicano comunicaba la posposición por segunda vez de un convenio de cooperación económico y técnico con China que estaba supuesto a celebrarse originalmente el 27 de octubre. A pesar de la insistencia de la prensa, ninguno de los diplomáticos llegó a comunicar las razones reales de ambas suspensiones.

La única reacción se produjo cuando el director ejecutivo de la Corporación Financiera de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (DFC), Adam Boehler, dijo que su nación está preocupada por el neocolonialismo que usa la República Popular China al momento de invertir en algún país, “además del uso del ADN de la gente”.

“China no hizo daño en el pasado, ni lo hace en el presente ni hará en el futuro, a la seguridad de la República Dominicana y está dispuesta a llevar a cabo una cooperación mutuamente beneficiosa sobre la base de respeto a la voluntad de los dominicanos, las leyes locales, reglas del mercado y las prácticas internacionales para lograr una ganancia compartida”, manifestó el embajador chino, Zhang Run, en un comunicado de prensa.

En abril de este año, Estados Unidos alertó a República Dominicana sobre la existencia de países en el mundo que ofrecen un tipo de asistencia a las fuerzas del orden que puede ser peligroso.

Robert Thomas, encargado de negocios de la embajada, dijo que esa asistencia puede parecer deseable pero que en última instancia amenaza los derechos humanos y las libertades civiles de quienes disfrutan de una sociedad libre y democrática.

Thomas, quien conduce la embajada desde el cese de la representante Robin Bernstein, dijo que Estados Unidos proporciona una asistencia que “protege esos principios fundamentales y la ofrecemos sin condiciones”.

“Estados Unidos tiene el honor de colaborar con ustedes en el camino que tienen por delante. Existen otros países diferentes en el mundo que ofrecen un tipo de asistencia a las fuerzas del orden. Asistencia que puede parecer deseable pero que en última instancia amenaza los derechos humanos y las libertades civiles de quienes disfrutan de una sociedad libre y democrática”, dijo Thomas.

A fuerza de vacunas Con el país en sequía de vacunas contra el Covid-19, varios envíos de dosis desde China entre febrero y marzo del 2021, convirtieron al gigante asiático en el principal proveedor que ha tenido República Dominicana en la lucha contra el nuevo coronavirus, cuando en un principio, con el primer plan diseñado por la administración de Luis Abinader, no figuraba ni siquiera entre las posibilidades.

Esas colaboraciones del gobierno chino dio un giro interesante a las relaciones entre ambos Estados, que desde la llegada de Abinader al poder en agosto pasado mostraba señales de estancamiento y todo sucedió en momentos en que las vacunas acordadas con la estadounidense Pfizer, la europea Astrazeneca y el sistema Covax, de la OMS, no parecían llegar en alguna fecha cercana, a pesar de que fueron prometidas para el primer trimestre de este año.

Y, por esa incertidumbre, el presidente Abinader dijo que el Gobierno reservó ocho millones de dosis de la vacuna china, que llegaron en dos cargamentos de cuatro millones entre mayo y junio.

Cuando un cargamento llegó el miércoles 17 de marzo, Abinader agradeció al gobierno chino la donación de 50,000 vacunas, además del envío de un millón de dosis que República Dominicana había adquirido con Sinovac, laboratorio farmacéutico de ese país.

“Gracias al Gobierno chino y a su Presidente, Xi Jinping, por autorizar el permiso de exportación de un millón de vacunas y donar 50,000 más para continuar el proceso de vacunación”, expresó en una publicación Abinader en su cuenta de Twitter.

Un mensaje contrariamente diferente al que le escribió al presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, a través de Twitter.

“Presidente Joe Biden, países de menor desarrollo y aliados tradicionales de los EE. UU., como República Dominicana, hemos aprobado la vacuna de AstraZeneca y la necesitamos con urgencia. No permita que la espera de nuevos ensayos demore nuestro acceso inmediato a esta vacuna. No sería justo”, manifestaba el presidente, quien se había quejado públicamente en varias ocasiones de que el retraso en la entrega de esas vacunas se debe a que los “países grandes” han sido poco solidarios y han acaparado la mayoría de las dosis.

Agradecimiento En junio, Abinader posteó un tuit donde decía que conversó con el presidente de China Xi Jinping y que le agradeció por permitir el envío de vacunas contra el Covid-19.

“Acabo de conversar con el Presidente de #China, Xi Jinping, sobre las relaciones bilaterales de nuestros países. Le agradecí de manera especial el permitir la exportación de las vacunas a RD. También, hablamos de incrementar el intercambio comercial y las exportaciones desde RD”, escribió el presidente dominicano.

SEPA MÁS La respuesta de Estados Unidos Informe. Cinco horas después del tuit de Abinader, la embajada norteamericana dio a conocer un amplio informe titulado: “Unidos ante la pandemia: el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos a grupos vulnerables en la República Dominicana”.

Prioridades. La información precisaba que una de las prioridades del gobierno estadounidense es solidarizarse mediante el apoyo a la respuesta a la pandemia del Covid-19, desde un enfoque basado en la equidad en el acceso a los servicios de salud y con un alto compromiso de responder a las necesidades de todas las poblaciones, tanto a nivel nacional como en el extranjero.

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