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La República sábado, 27 de febrero de 2021

Villa Riva está en calma, pero no olvida el pánico que vivió con el Covid

  • Villa Riva está en calma, pero no olvida el pánico que vivió con el Covid

    En la memoria de los villarivense siguen frescos los mementos de pánico vividos.

  • Villa Riva está en calma, pero no olvida el pánico que vivió con el Covid
Onelio Domínguez
Villa Riva, Duarte, RD

En Villa Riva, un municipio de la provincia Duarte, aún no se olvidan del pánico que se desató cuando a principios de marzo de 2020 se registró su primer caso de coronavirus.

Era un caso importado, pero de una dominicana que compartía con su gente, que venía de una Italia con impactos de la pandemia.

Oraida Herrera fue de los primeros casos a los que las autoridades de Salud indicaron aislamiento domiciliario, lo que generó pánico en su comunidad, luego de que ella violara normativas interpuestas.

Tras toda la situación que se desató, por sus declaraciones en la forma en cómo la enviaron a su casa, las autoridades de salud pública la trasladaron hospital Dr. Ramón de Lara, en la base aérea de San Isidro, Santo Domingo.

La mujer, de 57 años, estuvo entre las primeras tres personas que dieron positivo al Covi-19 en el país; a casi un año de la llegada de la pandemia, esa fecha será siempre recordado por los comunitarios de ese pequeño pueblo ubicado al nordeste del país, por la contradecías que generó el caso de la señora.

En una visita de reporteros de este diario los comunitarios contaron sus vivencias: Al enterarse a través de los diferentes medios de comunicación de que ya tenían el virus muy cerca, llegaron a creer que todos estaban infectados. Antes de que Oraida Herrera fuera diagnosticada con el virus ella había asistido a reuniones, fiestas y centros comerciales de su pueblo.

Pablo Rafael Henríquez confesó que cuando supo la noticia de que una persona que vivía en su misma calle, estaba infectada de una “extraña enfermedad”, que para principio de 2020 era un virus desconocido, pensó mudarse del barrio.

“Me enteré en la noticia de que Oraida Herrera había traído el virus desde Italia, y dije bueeeeno, ya si nos jodimos todos, en ese mismo instante pensé irme del barrio”, narró sobre lo que pasó por su mente en ese momento.

Otro que decidió cuidarse de manera extrema fue Noel Santana, quien dijo no juzgaría a la mujer, ya que a cualquiera le pudo haber pasado cosa igual; “pero al enterarme que ya teníamos la pandemia en el patio de mi casa, decidí protegerme y cuidarme para no ser otro más.

Un año después
Aunque Villa Riva no olvida el temor que vivió, ya no es el mismo de antes.

A casi un año de que las autoridades de salud pública de San Francisco de Macíos detectaran el Covid-19, moradores de allí la parecer le perdieron el miedo a la enfermedad.

Y la casa de Oraida tiene un letrero que promueve la venta del inmueble. A ella tampoco “se le siente” mucho en la zona.

Decenas de ciudadanos de esa localidad son vistos sin utilizar mascarillas, tampoco respetan el distanciamiento social, aunque han fallecido unas 40 personas, por esa terrible enfermedad, así lo puntualizo Rafael Cabrera, dirigente comunitario de Villa Riva.

El hombre también mostró su desacuerdo en que las autoridades de Educación inicien las clases presenciales, dijo que las escuelas del municipio no están óptimas para que los estudiantes regresen a las aulas con la condición de salud que hay.

La provincia Duarte refleja más de 6,264 casos y más de 196 muertes.

Una cosa que se puede destacar en Villa Riva es que su gente puede mirar atrás y darse cuenta de que ha podido con algo que hasta la ciencia desconocía en un principio.

“Se perdió el miedo”.
El agricultor Martín Belliar Melo, de 59 años de edad, quien creía que la enfermedad era tan letal que todos, con el paso del tiempo, se iban a contagiar, pero ahora dice que ese miedo se perdió.

Belliard Melo explicó que las mismas autoridades contribuyeron a que ese miedo se perdiera y que los mismos funcionarios del gobierno y políticos hicieron campaña con la enfermedad.

Luego de un amplio recorrido por todo el municipio también se pudo notar que todos los negocios están funcionando, pero lo peor es que en su gran mayoría se irrespeta todo el protocolo establecido por las autoridades de Salud Pública.

La señora María Caba, una vendedora informal, al ser consultada sobre por qué no estaba usando mascarilla, justificó la situacion con el siguiente argumento: “Tengo un año utilizando esta cosa, y estoy cansada, gracias a Dios que ya llegó la vacuna”.


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